Con el paso del tiempo, las personas van desarrollando ciertos cambios biológicos que les afectan, y que hay que tener en cuenta en el cuidado de las personas mayores. Entre las diversas problemáticas que visibles, aquellas que afectan a la piel son muy relevantes. La piel es uno de los primeros órganos en envejecer, y la disminución del grosor y la vascularización de la dermis produce en las personas mayores flacidez e hipotermia.

Las personas mayores tienen una renovación de la piel más lenta, una mayor fragmentación de la misma por pérdida de colágeno, una pérdida de la capa ácida de la piel que provoca una mayor frecuencia de infecciones, etc. Por eso es tan conveniente un cuidado diario adecuado. ¿Cómo ayudar al cuidado de la piel en ancianos?

Problemas cutáneos en el cuidado de las personas mayores

En el cuidado de las personas mayores, en muchas ocasiones podemos notar cómo algunas sienten ganas muy fuertes de rascarse. Sumado a la insuficiencia renal, esto puede ser un síntoma de prurito. Esto ocurre cuando los riñones, al no funcionar bien, provocan que se acumulen cristales de ácido úrico en la piel, causando irritación. Suele darse con más frecuencia en las extremidades, la cabeza y la espalda.

Otra cosa que podemos notar en el cuidado de las personas mayores, relacionado con la piel, son algunos síntomas como picor y dolor, acompañados por problemas en las uñas de las manos y los pies y en la piel del cuero cabelludo, como pequeños hoyos o manchas amarillentas en las uñas o placas rojas cubiertas de caspa en la cabeza.

Esto puede ser síntoma de psoriasis, que es una enfermedad autoinmune crónica pero no contagiosa. Por el momento no tiene cura, y alterna periodos de brotes con otros sin síntomas.

Una enfermedad de la piel que podemos observar también con mucha frecuencia en el cuidado de las personas mayores es el Herpes zoster. En este caso, podemos observar la aparición de pequeñas ampollas o erupciones con líquido en pecho y espalda. Éstas avanzan hasta convertirse en unas costras que dejan la zona sensible incluso al contacto con la ropa.

Por supuesto, también tenemos otras enfermedades más conocidas y habituales en el cuidado de las personas mayores, como las escaras. Éstas son úlceras por presión causadas por la imposibilidad de moverse, creando una presión prolongada en exceso sobre la piel. Son extremadamente comunes en casos de personas encamadas, y son extremadamente difíciles de curar una vez han salido. Por ello, la mejor idea es siempre la prevención.

Prevención y tratamiento de problemas de la piel en mayores

La pregunta del millón. Si nos dedicamos al cuidado de personas mayores y queremos prevenir o tratar este tipo de síntomas, ¿qué podemos hacer?

Nutrición

Como siempre, la nutrición puede ser uno de nuestros grandes aliados en el cuidado de las personas mayores. Determinados alimentos contienen ácido úrico, que como hemos explicado, aumenta el riesgo de prurito. Esto son alimentos como carnes rojas, vísceras, embutidos, marisco, vegetales como el espárrago o la coliflor y algunos hongos como los champiñones.

Hidratación cutánea

El uso de cremas, pomadas y lociones que hidraten la piel también les ayudará a tener mejor salud y mayor elasticidad, evitando esta clase de problemas. Aplicar crema por todo el cuerpo a diario siempre que se ducha es siempre una buena idea. También es necesario protección solar y el uso de sombreros, para evitar la radiación ultravioleta.

Sistemas antiescaras para descanso

Para la prevención de escaras también son necesarios otras medidas, como cambiar las sábanas a menudo, cambios posturales cada tres horas, etc. también convendría examinar la piel una vez al día, para detectar cualquier alteración o inicio de escara que podamos encontrar. El uso de ayudas técnicas como colchones anti escaras también pueden ser de extrema utilidad.

Higiene personal

Por supuesto, la mejor de las medidas si vemos estos síntomas cuando estamos encargados del cuidado de las personas mayores, sea un cuidado personal (nuestra madre, abuelo, etc.) o profesional, es acudir al médico. Él podrá indicar los fármacos o tratamientos necesarios (como por ejemplo una vacuna en el caso del herpes), o incluso podrá indicar la necesidad de unas sesiones con el fisioterapeuta, con medidas como la exposición a la luz ultravioleta artificial en determinados casos.

En la sociedad actual dos de las enfermedades más comunes entre las personas mayores son el Alzheimer y el Parkinson, siendo ésta última muy desconocida por muchas de las familias. La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa crónica y progresiva que afecta al sistema nervioso.

Los tratamientos dirigidos a las personas mayores que tienen Parkinson no pueden curarles, pero sí tratan de mejorar su calidad de vida. Existen prácticas y cuidados recomendados para personas con Parkinson que conviene utilizar.

Para saber cómo ayudar a las personas mayores que sufren Parkinson, comprendamos en primer lugar lo que es y lo que implica tener dicha enfermedad.

La enfermedad de Parkinson

¿Qué significa tener Parkinson? Las personas mayores que tienen Parkinson sufren de una falta de dopamina en el cerebro. La dopamina es la sustancia que se necesita para que el cerebro pueda transmitir la información que permite realizar los movimientos de una forma normal y correcta. Por ello, las personas mayores con Parkinson tienen unos síntomas motores muy concretos, como temblor o rigidez cuando se encuentran en reposo.

Síntomas del Parkinson

Otros síntomas que pueden presentar las personas mayores con Parkinson son inestabilidad postural, lentitud de movimientos (bradicinesia) o incluso, llegado el momento, incapacidad para iniciar un movimiento (acinesia).

Las personas mayores con Parkinson también presentan otras muchas alteraciones, como dificultades de habla, de expresión facial, dificultades respiratorias, demencia, alucinaciones o delirios, trastornos de control de impulsos, problemas del sueño, dificultades para tragar, problemas digestivos, etc.

¿Cómo tratar con personas que tienen Parkinson?

Los familiares de personas mayores con Parkinson, a menudo, se sienten sobrepasados con toda la información y dificultades que se presentan, pero son varias las cosas que podemos hacer para facilitarles la vida a esas personas mayores y mejorar su calidad de vida.

Seguir indicaciones de personal sanitario

Consultar con los profesionales adecuados para que ayuden en el proceso, como un logopeda para detectar y prevenir trastornos del habla, un fisioterapeuta para disminuir su rigidez muscular, los temblores, controlar la postura, etc., un psicólogo para asistir en los aspectos emocionales, cognitivos y conductuales, etc.

Incentivar el ejercicio en la senectud

Promover que las personas mayores realicen los ejercicios que estos profesionales hayan pautado, acompañándolos y guiándolos en el proceso.

Ayuda y compañía

Ayudar a las personas mayores según la enfermedad vaya avanzando, mediante un proceso de acompañamiento y apoyo.  Las relaciones sociales y familiares son ene stos casos más importantes que nunca.

Adaptación del hogar

Adaptar el hogar de las personas mayores que sufren Parkinson. Esto incluye tanto despejar los espacios de muebles que puedan resultar un estorbo para el paso, quitar alfombras y asegurar una buena iluminación como hacerse con las ayudas técnicas necesarias, como cubiertos adaptados, sillas o andadores, pinzas para recoger objetos del suelo, agarraderas para el plato de ducha, etc.

Mejorar la autonomía de la persona

Promover la autonomía, mediante la repetición de ejercicios cotidianos como levantarse del asiento, lavarse las manos y la cara, etc. para facilitar que puedan continuar haciéndolo por más tiempo.

Actividad diaria de paseos

Realizar paseos diarios y cotidianos, siempre a un ritmo adecuado. Resulta adecuado también aprovechar este momento para favorecer que las personas mayores con Parkinson balanceen los brazos, movimiento que tienden a perder.

Practicar caídas y levantamientos

Enseñarles a caerse y levantarse, siempre con las manos por delante. Dejarles practicar el levantarse del suelo de forma autónoma puede resultar útil.

No decaerse

Las personas mayores con Parkinson a menudo se bloquean cuando intentan andar o moverse. En estos momentos, es útil poderles marcar el ritmo, con una pauta numérica, andando a su lado, mostrándoles la “meta” etc.

Por último, no podemos olivar cuidar la propia salud física y emocional. No solo las personas mayores necesitan ayuda, también sus cuidadores. Atender a las propias necesidades y evitar la saturación resulta vital. No hay que desestimar la importancia de pedir ayuda y puede resultar muy efectivo programar ciertos momentos de escape o desconexión.

En muchas ocasiones, los cuidadores o familiares sienten hacia esto ciertos sentimientos de culpa, pero no podemos olvidar que el primer paso para cuidar a otros es cuidarse uno mismo.

Al tiempo que las personas envejecen, su movilidad se ve afectada y tienen más dificultades para realizar acciones cotidianas que antes les resultaban sencillas. La mejor opción ante esta problemática es adaptar las viviendas a las necesidades de las personas mayores, evitando que puedan sufrir cualquier accidente que pueda ocasionarles problemas mayores.

Mucha gente no sabe qué pasos deben seguir para adaptar una casa a personas mayores, por eso, en este post te ofrecemos algunos de los principales consejos para que puedas hacerlo. Cómo adaptar un edificio, entrada y vivienda a personas con ayudas para moverse.

Por qué adaptar una casa a personas mayores

Como hemos comentado, debido a la pérdida de agilidad que sufren las personas con el paso del tiempo, la probabilidad de sufrir un accidente aumenta considerablemente. A esto hay que sumarle que las caídas en personas mayores pueden ser mucho más graves, ocasionado problemas como roturas de huesos u otro tipo de lesiones más severas.

Si se adapta la vivienda de forma adecuada, el riesgo de accidente se reduce considerablemente y, por lo tanto, las personas mayores pueden hacer tareas cotidianas sin ningún tipo de preocupación.

Consejos para adaptar la vivienda a una persona mayor

Reformar una vivienda para adecuarla a una persona mayor no es un proceso sencillo y requiere una planificación previa. De esta forma, te puedes asegurar de cubrir todos los problemas que puedan haber en el interior de una casa o en el rellano y escaleras.

Los principales aspectos que debes tener en cuenta son:

Eliminar obstáculos

Lo primero que debes hacer es quitar todos los objetos como macetas, alfombras o mesitas que en edades avanzadas se convierten más en un inconveniente que en un elemento decorativo, aumentando las posibilidades de provocar cualquier caída.

Iluminación

La vista de las personas mayores es peor y en ocasiones tienen problemas para detectar algunos objetos. Por eso, es importante adaptar la iluminación de las diferentes habitaciones a estas necesidades. En habitaciones interiores o pasillos te aconsejamos instalar sensores de luz que se activan al detectar movimiento.

Alfombras

Como es sabido, las alfombras son un elemento problemático en las casas de las personas mayores. Ya que provocan caídas, resbalones y tropiezos, tanto para aquellos que necesitan de bastones o andadores, como personas con pérdida de equilibrio. En estos casos lo recomendable es quitarlas u optar por alfombras antideslizantes de goma para que el riesgo de caída sea mínimo.

Puertas

La anchura de las puertas se puede convertir en un problema. Más aún, si la persona necesita una silla de ruedas para desplazarse por su casa. En muchas ocasiones es necesario ampliarlas para que la silla puede pasar sin dificultad, por lo que también es conveniente medirlas a la hora de adaptar una casa a personas mayores.

Cómo adaptar las habitaciones para un anciano

Una vez explicados los principales factores más determinantes para el bienestar de una persona mayor en su vivienda, conviene dividir las zonas por habitaciones. Cómo modificar y adaptar cada una de las habitaciones principales ante las necesidades de personas mayores, con mayor o menor grado de movilidad.

Baño

El baño es una de las habitaciones donde más caídas suelen producirse. Además, dado que se trata de una habitación que deben visitar con frecuencia, te aconsejamos que prestes especial atención a la hora de adaptarlo a sus necesidades.

Lo más importante es que añadas barras de apoyo para facilitar la entrada y salida de la ducha y elementos antideslizantes en el plato de la ducha. Así mismo, te aconsejamos que instales un deshumidificador para evitar que la humedad se acumule y haga que las superficies se vuelvan resbaladizas.

Cocina

El siguiente elemento que debes revisar a la hora de adaptar una vivienda a un anciano es la cocina. Nuestra recomendación en esta habitación es instalar puertas correderas en los armarios para reducir el riesgo de accidente. Además de placas de inducción para evitar posibles quemaduras o que pueda quedarse el gas abierto. Por último, un elemento que no puede faltar es el detector de humos que podrás instalar fácilmente en cualquier lugar.

Dormitorio

Adaptar el dormitorio a una persona mayor es mucho más sencillo que otras habitaciones, siendo lo principal que tenga una cama adaptada a sus necesidades, ya sea una cama articulada o con barreras para evitar que se caiga. Además, también es recomendable eliminar todos los elementos innecesarios como mesillas e incluir un interruptor tanto en la entrada como al lado de la cama.

Salón

La mayorías de las personas mayores realizan sus actividades cotidianas dentro de esta habitación. A la hora de adaptarla a sus necesidades es importante crear un ambiente que les resulte cómodo y acogedor. Así mismo, como en el resto de habitaciones es aconsejable eliminar todos los obstáculos que puedan molestarles y dificultar su paso.

Esperamos que estos consejos te sean de utilidad para adaptar una vivienda a una persona mayor y puedas cubrir todas sus necesidades.

Son muchas las áreas sobre las que trabajar y concienciar para mejorar el cuidado de ancianos y su bienestar. Entre ellas, está la prevención de la obesidad. A pesar de que cuando se piensa en obesidad generalmente la primera imagen está asociada a la población infantil, son los mayores los que más riesgo tienen de padecer sobrepeso. Conviene conocer los motivos y saber cómo actuar para prevenir y cuidar de ancianos con sobrepeso.

Esto es debido a que, con los años, quien se haya dedicado al cuidado de ancianos habrá podido comprobar cómo aumentan las limitaciones físicas. Estas limitaciones a su vez provocan un decaimiento de la movilidad y un estilo de vida más sedentario. Esto, sumado a hábitos alimenticios poco adecuados y un metabolismo más lento, provoca un aumento del índice de masa corporal.

Generalmente esto supone un riesgo severo, que se acreciente conforme se van cumpliendo años y el cuerpo está menos capacitado para soportar tanto índice de grasa.

¿Cuáles son los riesgos de no reducir la obesidad en ancianos?

Los que se dedican al cuidado de ancianos, ya sea de forma profesional o porque estén a cargo de un familiar, deben tratar de mantener un peso adecuado en el anciano.

La obesidad en las personas mayores aumenta el riesgo de enfermedades muy conocidas como la diabetes, el colesterol o la hipertensión arterial (HTA).

Sin embargo, hay también otros efectos menos conocidos, estando la obesidad relacionada con el síndrome de apnea del sueño, el reflujo estomacal, la insuficiencia venosa o las afecciones en el aparato motriz o locomotor como por ejemplo la artrosis.

En el cuidado de ancianos, descuidar el riesgo de sobrepeso puede provocar que la persona acabe en un estado de inmovilidad, ya que el tejido muscular se debilita, reduciendo así la fuerza necesaria si hay un exceso de peso corporal.

¿Qué hacer para prevenir la obesidad en personas mayores?

En personas jóvenes, hay ciertas terapias aptas para el tratamiento de la obesidad, como dietas excesivamente hipocalóricas. Sin embargo, esto no resultaría apropiado para la tercera edad. Por ello, en el cuidado de ancianos, el objetivo principal debe ser la prevención de la obesidad.

Si se quiere lograr este objetivo es necesario mejorar la calidad de vida de las personas mayores: evitar que ganen peso, mejorar la movilidad, la nutrición, el estado de salud, etc.

Las medidas que se adopten para prevenir la obesidad en el cuidado de ancianos han de cubrir todas las áreas:

Ejercicio físico

El ejercicio físico disminuye la acumulación de colesterol, mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a mantenerse activo y en forma. Se debe tener en cuenta que en el cuidado de ancianos la realización de ejercicio físico ha de estar adaptado a las carencias y al estado físico de la persona. Es necesario realizar una rutina de ejercicios ligera o moderada, como por ejemplo mediante un paseo diario de 10 o 20 minutos. Si la persona está inmóvil, otra alternativa son los ejercicios progresivos de estiramiento para mantener la movilidad de los músculos.

Buena nutrición

Una dieta sana y equilibrada es fundamental para reducir o eliminar el exceso de grasa corporal y mantenerlo en unos niveles adecuados. En el cuidado de ancianos, se debe evitar el uso de alimentos con alta concentración calórica, grasas saturadas y azúcares refinados. Es adecuado proporcionar una dieta rica en verduras, frutas y cereales, que favorezca una digestión adecuada.

Es preferible en el cuidado de ancianos preparar menús con cantidades más pequeñas, pero asegurarse de que comen más veces a lo largo del día. Deben además masticar bien la comida y beber al menos dos litros de agua al día. También se puede, de ser necesario, sustituir los aperitivos por fruta o verdura y utilizar aceite de oliva para cocinar.

Revisiones médicas al día

Nunca hay que olvidar que, el trabajo como cuidadores de personas mayores, está supeditado a la opinión médica. Es necesario asegurarse de mantener las visitas al médico convenientes. La máxima recomendación no es otra que consultar periódicamente al médico para que realice un seguimiento de la evolución de la masa corporal y establezca las pautas oportunas. También existen determinados fármacos que, siempre bajo prescripción médica y cuando sea estrictamente necesario, puede ayudar a reducir la obesidad.

Por desgracia, el maltrato a las personas mayores no es un tema nuevo ni reciente. Son muchos los factores que hacen de las personas mayores una población vulnerable ante el maltrato: edad, género, estado físico y mental, situación familiar, económica, etc.

Incluso a día de hoy, el maltrato a las personas mayores es algo que permanece invisible, dándose en la mayor parte de las ocasiones en el propio domicilio, ya sea en el entorno familiar o por parte de la persona cuidadora.

Tipos de maltrato y cómo identificarlo

El maltrato a las personas mayores puede darse en varios ámbitos: abuso patrimonial, abuso sexual, negligencia del cuidado, abandono, maltrato físico, maltrato psicológico, estructural, etc. Esta es una de las clasificaciones más representativas en la que englobar los diferentes términos y tipos de maltrato.

Maltrato físico a mayores

Causa daños o lesiones por medio de acciones. Incluye golpes, quemaduras, encerrar a las personas mayores o el uso inapropiado de medicación. Si notamos que las personas mayores sienten dolor al ser tocadas, vemos marcas o moretones o sospechamos de un uso inapropiado de los medicamentos (adormilamiento excesivo, por ejemplo) debemos estar en alerta ante un posible maltrato físico.

Maltrato sexual a mayores

Este recoge cualquier contacto de carácter sexual en contra de la voluntad de la persona mayor. Debemos sospechar que está siendo abusado si notamos moretones alrededor del pecho o del área genital, vemos hemorragias, ropa interior rota, etc.

Negligencia

Falta del cumplimiento de las necesidades físicas, psicológicas, económicas, etc., de las personas mayores. Signos de alarma son úlceras por presión, suciedad u olor a orina, deshidratación o desnutrición, ignorar o aislar a la persona mayor, ir vestido de forma inadecuada, etc.

Maltrato psicológico a personas mayores

Agresiones verbales, amenazas, humillaciones, tratar a las personas mayores con infantilismo, como si fueran niños, etc. Esto genera en las personas mayores impotencia, indefensión o miedo inexplicable. No se atreven a hablar abiertamente y se comportan de forma inusual.

Maltrato económico a ancianos

Aquí se agrupan los robos o engaños con el objetivo de quedarse con el dinero o los bienes de las personas mayores. En estos casos, se pueden notar patrones irregulares en los gastos, cambios repentinos en las cuentas bancarias o el testamento, firmas en los cheques que no se parecen a la firma de la persona, etc.

También debemos estar alerta si vemos otros factores como una gran dependencia hacia el cuidador, una importante implicación emocional hacia él o ella, la excesiva necesidad de estar en el domicilio, una actitud sumisa poco habitual, etc.

Cómo prevenir el maltrato en mayores

Entre las acciones que se deben hacer tanto para prevenir el maltrato hacia las personas mayores como para corregirlo si se detecta, está lo siguiente:

  • Evitar el aislamiento social
  • Organizar la atención clínica del paciente (que acuda regularmente al médico, se haga las revisiones oportunas, etc.) y simplificar y organizar la medicación.
  • Adecuar la vivienda de las personas mayores a sus necesidades.
  • Evitar la sobrecarga de los cuidadores principales, ya sean profesionales o no profesionales.
  • Favorecer y facilitar el apoyo social, institucional y familiar de las personas mayores.
  • Buscar apoyo psicoterapéutico, ya sea para las propias personas mayores como para su entorno.
  • Que las personas mayores cuenten con un cuaderno donde puedan escribir sus vivencias, sentimientos, preocupaciones, etc.
  • Evitar el lenguaje estigmatizante: enfermo, pasivo. También debemos evitar calificar a la persona. Es más eficaz y menos dañino hablar de su conducta. Por ejemplo, si se dice “eres un despistado” en lugar de “tienes algún despiste” se empeorará considerablemente su autoconcepto y autoestima.
  • Tratar de tener una adecuada formación específica, centrando los cuidados en la persona, en su historia de vida, poniendo atención en aspectos como alimentación, vestido o, higiene u otros aspectos personales. Debemos también promover la autonomía y participación en la toma de decisiones del día a día.
  • Evitando los falsos mitos y prejuicios, viendo a las personas mayores según sus carencia y déficits en lugar de aquello que aun conservan y que pueden aportar en la sociedad.

Es importante quitar de la cabeza la idea de que solo las personas horribles o malas pueden maltratar a los mayores: el desconocimiento, la sobrecarga, el estrés, etc., son factores de riesgo, y son nuestros mayores quienes sufren las consecuencias de ello si no prestamos la suficiente atención.

Son muchas las cuestiones que hay que tener en cuenta en el cuidado de personas mayores. Una de las más importantes es cuidar que tengan una adecuada higiene. Esto les ayuda a prevenir muchas infecciones. Promover buenos hábitos de higiene personal en el cuidado de personas mayores, así como evitar olores desagradables, pueden tener muchos efectos positivos en el anciano. Unos hábitos que es conveniente mantener para mejorar el cuidado en favor de un bienestar mayor.

Por que, una ayuda en el aseo diario de una persona mayor, es adecuado para estimular la circulación sanguínea, eliminar el exceso de grasa en la piel, eliminar las células muertas, e incluso promover una sensación de bienestar y autoestima a través de un cuidado personalizado.

Sin embargo, la labore de cuidado de la higiene de personas de la tercera edad conlleva la dedicación de tiempo. Explicamos todo lo que debes considerar para poder controlar la higiene de personas mayores.

Qué implica una buena higiene en ancianos

Una adecuada higiene no solo implica el momento de la ducha. Hay que cuidar la higiene corporal, pero también la bucodental y la higiene de manos y pies, entre otros cuidados diarios de ancianos.

La persona encargada del cuidado de personas mayores ha de asegurarse de comprobar que se lava las manos después y antes de cada comida, así como de hidratar los pies con agua caliente. De igual manera, es muy importante asegurarse del adecuado secado tanto de manos como de pies. También es positivo evitar prendas ajustadas en los mismos, como calcetines, siempre que se pueda, y usar un calzado cómodo.

Hay que considerar que las personas mayores son propensas a infecciones de boca, debido a una excesiva sequedad, caries, deterioro de dientes y encías, etc. Por ello, en la higiene dental, especialmente en el cuidado de personas mayores, hay que asegurarse de que se usan siempre tanto pasta de dientes como enjuague bucal. También es útil el uso de hilo dental, para llegar a todos los lados de la boca. Es necesario estar atento para comprobar si la propia persona no puede hacerlo sola de forma adecuada, para poderla asistir.

Consejos para la higiene corporal de mayores

Uno de los aspectos fundamentales dentro de un buen aseo es la higiene corporal. Con el cuidado de personas mayores es necesario contar con todos los utensilios a mano, evitando de esa manera dejar al anciano solo en el momento de la ducha.

Se requiere una preparación previa el jabón (idealmente de PH neutro), cremas hidratantes, esponjas, toallas limpias, cepillo o peine y el champú. También puede convenir preparar de antemano la ropa -limpia y caliente- para vestirse tras la ducha.

Se necesita también tener claro cómo y dónde se va a desarrollar el aseo, dependiendo de la movilidad que la persona mayor tenga.

Higiene para ancianos con movilidad

Si su movilidad es adecuada, se podrá realizar el aseo en la ducha, aunque si tiene ciertas dificultades será necesario contar con las adecuadas ayudas técnicas, como un asiento para la ducha. También conviene que la ducha cuente con una alcachofa móvil con un chorro a baja presión.

Higiene para ancianos con poca movilidad

Si el anciano no puede movilizarse adecuadamente por sí mismo, el aseo será necesario que se realice en la cama. Para ello, es necesario saber cómo realizarlo. Es necesario ir lavando, aclarando y secando adecuadamente cada zona antes de pasar a la siguiente, no olvidando girar cuidadosamente a la persona si no lo puede hacer sola para lavar los laterales y la parte de atrás.

Es importante tener especial atención con la higiene de la zona genital cuando se trata del cuidado de personas mayores. En la mujer es necesario lavar comenzando desde la zona anterior a la posterior, para evitar infecciones, y en hombres es necesario recordar el adecuado lavado tras cada micción.

¿Cómo facilitar el aseo en el cuidado de personas mayores?

La hora de la ducha en el cuidado de personas mayores es un momento delicado. Hay ciertas pautas que se pueden seguir para facilitar ese momento tanto para ellos como para nosotros.

Cuidar el entorno

Podemos asegurarnos de una adecuada temperatura (cálida) tanto del agua como de la habitación y una luz agradable (no demasiado intensa ni que la habitación sea demasiado oscura). También es útil tratar de conseguir un olor que resulte placentero para la persona en el cuarto de baño.

Cuidar una buena comunicación

Es siempre importante en el cuidado de personas mayores asegurarse de que comprenden adecuadamente lo que está ocurriendo, lo que va a ocurrir, lo que hacemos y necesitamos que hagan, etc. El momento de la higiene no es distinto.

Transmitir confianza y seguridad

En el cuidado de personas mayores es tan importante lo que se hace como la forma de hacerlo. Es necesario transmitirles confianza, hacer los movimientos con seguridad, pero sin ser bruscos, hablar con ellos y ser cálidos. No en vano, es un momento que puede resultarles incómodo debido al exceso de intimidad necesario. Respetar los tiempos e incluso ir tapando las zonas que no se estén lavando si así la persona lo requiere.

Con estas sencillas pautas, podemos asegurarnos de una adecuada higiene, cómodo y agradable tanto para la encargada del cuidado de personas mayores como para los propios ancianos.

Una de las enfermedades asociadas a la tercera edad es el Ictus, también llamado Accidente Cerebro Vascular (ACV), Embolia o Trombosis. Pero, ¿qué se sabe sobre ella? ¿Cómo se puede detectar y prevenirla? Abordamos qué es el ictus, sus factores de riesgo, cómo se puede reconocer, qué hacer una vez que se ha detectado y algunos aspectos importantes a tener en cuenta en la fase de recuperación.

Todas estas explicaciones son de gran fundamento para disponer de cierto conocimiento para realizar ciertas acciones que puedan cambiar de una manera muy importante en la evolución de la enfermedad

¿Qué es un ictus?

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo. La sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria, lo que tiene como consecuencia que las células nerviosas no reciben oxígeno. Esto provoca que partes de nuestro cerebro relacionadas con la planificación, la visión, el movimiento o el olfato, dejen de funcionar.

Secuelas del Ictus

Las secuelas en un 30% de los pacientes suelen ser parálisis, problemas de equilibrio, trastornos del habla, bien para comprender o para emitir palabras y problemas cognitivos. Aproximadamente el 60% de las personas que lo padecen son dependientes. Es una enfermedad que provoca severas consecuencias.

Quiénes suelen padecer un Ictus

La Fundación Española de Ictus explica cómo una de cada seis personas en el mundo sufrirá un ictus, y que el 80% de esos casos se pueden evitar. También afirman que es la primera causa de mortalidad entre mujeres españolas y la segunda en hombres. Y señalan cómo un tercio de los pacientes que han sufrido un ictus no tienen los factores de riesgo controlados.

Es una enfermedad que debemos prevenir todos, pero en especial con nuestros mayores, ya que es más frecuente a partir de los 55 años y según vamos cumpliendo años el riesgo sigue aumentando. La Fundación Española de Ictus explica que aproximadamente más del 21% de la población española presenta un alto riesgo de sufrir un ictus en los próximos 10 años. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2050 la población mayor de 65 años representará el 46% de los casos de esta enfermedad.

¿Cuáles son los factores de riesgo del Ictus?

Según la Fundación Española de Ictus, existen ciertos factores de riesgo principales que potencian el que una persona pueda padece un ictus. Entre los principales son:

  • Haber sufrido un ictus con anterioridad
  • Tener la presión sanguínea elevada
  • Padecer diabetes
  • sufrir una enfermedad cardíaca
  • tener el contador de glóbulos rojos alto
  • consumo excesivo de alcohol, tabaco y otras drogas

También es conveniente enumerar otros factores y estilos de vida que pueden desembocar en un futuro en padecer esta enfermedad cerebrovascular. Entre los cuales se encuentran:

  • Obesidad
  • Sedentarismo
  • Intolerancia a la glucosa
  • Nutrición deficiente
  • Hiperhomocisteinemia
  • Terapia hormonal sustitutoria/anticonceptivos
  • Procesos inflamatorios
  • Apnea del sueño

Otro factor de riesgo importante lo encontramos en que aproximadamente el 50% de los pacientes abandonan el tratamiento dos o tres años después de haber sufrido el ictus, lo cual facilita la aparición de un segundo infarto cerebral que posiblemente tenga mayores secuelas.

¿Cómo reconocer que se está sufriendo un Ictus y qué hacer?

Los síntomas más habituales son la aparición brusca de dolor de cabeza, la afectación brusca de la visión en uno o en los dos ojos como visión doble, la aparición brusca de problemas para hablar y entender, la pérdida repentina del equilibrio -generando sensación de vértigo y elasticidad- y la pérdida brusca de la sensibilidad, de fuerza o debilidad en el brazo, pierna o en la cara.

Es muy importante identificar los síntomas y reaccionar con rapidez acudiendo a urgencias. Ya que los pacientes que son tratados por neurólogos desde el comienzo de los síntomas logran tener muy pocas secuelas o recuperarse casi por completo.

Recuperación de un Ictus

Algunos de los tratamientos médicos que se aplican en casos de Ictus son las estatinas que reducen en un 30% la mortalidad global de esta enfermedad o el uso de anticoagulantes en personas de más de 75 años o con varios factores de riesgo.

Hay que enfatizar en que la rehabilitación en el periodo de recuperación inicial es fundamental para que las secuelas sean las mínimas posibles. El papel de la fisioterapia es muy importante en la recuperación física, al igual que el trabajo cognitivo para recuperar y potenciar las máximas capacidades cerebrales posibles.

Beatriz Carmena: Psicóloga.