Una de las acciones y campañas que más se están prodigando en cualquier zona natural de las ciudades españolas están dirigidas a las personas mayores. En espacios abiertos al aire libre, como son los parques, se están instalando series de máquinas de ejercicios para que las personas mayores y ancianos puedan hacer actividad diaria y evitar el sedentarismo. Estos parques para ancianos ofrecen múltiples ventajas, y no solo por mantener la actividad física. Por eso son altamente recomendables a ciertas edades.

Los parques para ancianos están pensados principalmente para gente de la tercera edad. Estas zonas públicas habilitadas tienen la garantía de ofrecer un acceso fácil y sencillo para que cualquier persona, independiente, o que está en silla de ruedas, pueda acceder a estas zonas comunitarias.

¿Dónde encontrar parques de ejercicios para ancianos?

La apuesta de los Ayuntamientos es clara, favorecer una vida de ejercicio activa para las personas mayores. Y este es el propósito principal de estas zonas comunes con máquinas de ejercicio. Bien ubicadas en zonas abiertas y parques, son un punto de encuentro habitual para los ancianos, y personas de cualquier edad, que quieren aprovechar el tiempo, y las instalaciones públicas, para hacer ejercicio y codearse con otras personas.

Cada ciudad española dispone de varios de estos parques de mayores distribuidos por los barrios de tu ciudad, para que más gente tenga acceso rápido a estos servicios gratuitos y al aire libre.

Ventajas de los parques deportivos para mayores

El uso tanto del espacio abierto para personas mayores, así como de las máquinas de ejercicios habilitadas para este sector de la población, proporciona unas ventajas claras. Unos circuitos de ejercicios que son muy recomendados por especialistas. Los equipos médicos geriatras recomiendan hacer ejercicio, y estos parques para ancianos son una oportunidad idónea para crear una rutina de actividad física en la tercera edad.

Además del apartado físico, estas zonas naturales de ejercicio también ofrecen muchas más funcionalidades asociadas a beneficios íntegros de los que pueden beneficiarse cualquier anciano, ya sea de manera independiente, o con ayuda y acompañamiento de familiares o cuidadores.

Entre las principales ventajas de acudir a un parque para ancianos se encuentran las siguientes apreciaciones:

Activación muscular

El objetivo prioritario de estas instalaciones es crear circuitos de deporte pensados en los más mayores. Series de ejercicios de piernas, brazos, hombros… para la activación muscular de todo el cuerpo con movimientos repetitivos y no molestos. Así el cuerpo podrá responder de forma muy positiva a determinados gestos o esfuerzos del día a día.

Tanto para la mejora de los pasos de los años, como forma de rehabilitación al aire libre, estas máquinas son una opción predilecta a ciertas edades.

Acompañados o en solitario

Lo bueno de estos parques habilitados para mayores es que pueden acudir tanto ancianos con una movilidad completa, como aquellos que necesitan de la ayuda de familiares o de cuidadores de personas mayores a su lado. Son ejercicios que se adaptan a todo el mundo y sus condiciones.

Evita sedentarismo en ancianos

Es una forma clara de evitar fases de sedentarismo. Muchas personas mayores apenas salen de casa, aunque puedan hacerlo. El tener un parque biosaludable de este estilo cerca, les permite luchar contra el sedentarismo y crear una rutina saludable.

También hay que valorar el paseo que va incluido hasta llegar al parque, así como la vuelta a casa.

Aprovechar el aire libre

Otro de los beneficios de estos parques es que están al aire libre. La naturaleza y ambientes exteriores cuando hace buen tiempo es sinónimo de salud. Ayuda sobremanera en ámbitos tan esenciales como el estado físico y el mental. El sol también realiza una función vital en estas personas, para prevenir ciertas enfermedades coronarias y recibir vitamina D para fortalecer huesos.

Socialización

Aparte de todas las ventajas a nivel físico, hay que valorar otros beneficios como puedan ser los sociales. Estos parques biosaludables es un punto de encuentro para que personas en la tercera edad puedan compartir momentos, historias y conversaciones mientras hacen deporte.

Cuando llegan a cierta edad, las personas mayores suelen acabar teniendo lo que podemos denominar trastornos del sueño y problemas de descanso. Esto incluye dificultad para conciliar el sueño, un sueño más fragmentado, despertares nocturnos más frecuentes… en general, las personas mayores valoran negativamente la calidad de su sueño nocturno.

Ante esta situación, lo primero que nos preguntamos es qué aspectos pueden provocar que una persona mayor tenga trastornos del sueño. Así como cuáles son las medidas para mejorar el descanso de las personas mayores.

Causas del trastorno del sueño en mayores

Hay muchos aspectos diferentes que pueden causar que las personas mayores tengan trastornos del sueño. De igual manera, que un anciano se despierte varias veces durante la noche, no está relacionado de forma directa con estar enfermo.

No obstante, el no dormir un mínimo de 8 horas diarias a estas edades puede deberse, en gran parte, a situaciones relacionadas con episodios como los que detallamos a continuación.

Una mala higiene del sueño puede influir enormemente. La higiene del sueño son todas aquellas medidas encaminadas a lograr un sueño reparador y de calidad.

También pueden influir otros factores como la dieta, el ambiente o el estilo de vida.

Personas mayores que sufran de enfermedades o problemas como apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, depresión, ansiedad, tos, dolores, etc. pueden acabar sufriendo de trastornos del sueño con mucha frecuencia.

Cuando estas situaciones ocurren, las interferencias que provocan en la vida diaria de las personas mayores son muy elevadas.

Consecuencias de un descanso inadecuado

Cuando descansan de forma insuficiente, las personas mayores a menudo sufren consecuencias tales como dificultad para realizar actividades de la vida cotidiana, irritabilidad, cansancio, dificultades de atención o memoria, aumento del riesgo de caídas, etc.

Estos problemas de sueño continuados pueden llegan a desembocar en graves problemas como:

  1. Insomnio
  2. Hiperinsomnio
  3. Síndrome de las piernas inquietas
  4. Apnea
  5. Sonambulismo
  6. Trastorno del sueño

A menudo también, al ser un trastorno tratable con psicofármacos, para poder descansar muchas personas mayores acaban sufriendo de adicción a dichos psicofármacos.

Ahora que comprendemos mejor las características que envuelven los problemas de sueño que muchas personas sufren a diario, y lo que se ha convertido ya en su realidad cotidiana, procedamos a analizar qué podemos hacer al respecto.

Pautas para mejorar el descanso de las personas mayores

Como hemos mencionado anteriormente, asegurarse de una higiene del sueño adecuada es una pauta básica para todas las personas mayores, en especial las que ya tengas dificultades para dormir de una manera adecuada y conciliar un sueño reparador.

Dentro de la higiene del sueño en ancianos, podemos establecer varias medidas que pueden ayudarnos a minimizar los problemas del sueño en personas mayores:

Establecer horarios

Establecer unos horarios adecuados. Lo más importante en las personas mayores, como ya hemos mencionado en otros artículos de nuestro blog, es establecer unas rutinas regulares a lo largo de los días. Es decir, es importante en este caso que las personas mayores tengan una cierta estabilidad, teniendo por ejemplo una hora fija y adecuada a la que acostarse, levantarse, etc. Rutinas y horarios irregulares a la hora de acostarse dificultan un descanso adecuado en las personas mayores.

Hora de acostarse

Acostarse demasiado pronto también puede ser un problema, ya que las personas mayores a menudo descansan un numero de horas concreto, y en general no muy elevado. Si se acuestan demasiado pronto también se levantarán demasiado temprano, por lo que ya de madrugada no lograrán continuar conciliando el sueño, se levantarán, deambularán, etc.

Si te estás preguntando a qué hora se podría acostar una persona mayor idealmente, también hay que tener en cuenta que no es bueno ir a la cama inmediatamente después de una cena, sobre todo si esta es copiosa. Lo mejor sería acostarse al menos tras dos horas después de haber cenado.

Relajación antes de dormir

Una excesiva estimulación mental antes de acostarse no es adecuada tampoco. Crear un ritual relajante antes de dormir podría ayudar, así como la realización de actividades monótonas, como leer o ver la televisión, para crear un hábito de sueño.

Comidas ligeras

Evitar comidas copiosas y bebidas estimulantes, como café o té. Esto ayudará a estar más relajado y tranquilo momentos antes de la hora de dormirse.

Ambiente agradable

Crear un ambiente adecuado y agradable: tener una cama cómoda, evitar ruidos excesivos, una temperatura agradable, sin mucho calor ni mucho frío, evitar la exposición a la luz por la noche (lámparas, tabletas, televisión en el dormitorio, etc.).

Evitar siestas largas

Evitar las siestas largas durante el día. Si ha dormido o dormitado demasiado a lo largo del día, por la noche es muy probable que no logre conciliar el sueño. No dormir más de 20 minutos de siesta aproximadamente, y no demasiado tarde.

Aire libre y ejercicio

Pasar tiempo al aire libre, especialmente durante la mañana. Así como realización de ejercicio físico en la vejez, pero no antes de acostarse, evitando hacerlo después de aproximadamente las 17.00 horas.

Ir a la cama con sueño

Irse a la cama tan solo si se tiene sueño. Acostarse sin querer dormir solo provoca dar vueltas en la cama y en muchas ocasiones, aumenta la ansiedad por no poder descansar, lo que alimenta el problema.

Un porcentaje del sector de la población en edad avanzada puede llegar a sufrir las consecuencias de una enfermedad tan características como es el Alzheimer. Una patología que hay que distinguir de otros episodios como la demencia senil, y que hay que conocer para saber cómo tratar a una persona con estos síntomas. ¿Qué es realmente el Alzheimer?, ¿cómo hay que cuidar a una persona con Alzheimer?

Conforme la edad avanza en cualquier persona, esta es más propensa a sufrir episodios de demencia, y es más vulnerable a ciertas patologías, tanto físicas, como mentales, crónicas, e incluso sociales. Siempre hay que estar atento a cualquier síntoma que pueda mostrar una persona mayor, sobre todo en casos como el Alzheimer.

Qué es el Alzheimer

El Alzheimer está catalogada como una enfermedad grave, con afección directa a la memoria y el comportamiento de cualquiera que la padece. Lamentablemente, afecta a un porcentaje relevante de personas que superan los 65 años de edad, siendo más frecuente conforme avanza la vejez, y los síntomas también aumentan.

Se trata de una enfermedad progresiva y que actualmente no tiene cura, por eso es recomendable tomar medidas para el cuidado personas de aquellas personas mayores que sufren Alzheimer.

Síntomas de la enfermedad

El envejecimiento está asociado a ocasionales pérdidas de memoria o capacidad para recordar algo en un momento concreto. Esto es algo habitual, pero cuando se convierte en rutina o las pérdidas de memoria en ancianos son recurrentes, es cuando hay que prestar atención a su evolución.

Existen determinados signos que están relacionados con la pérdida de memoria y un cambio significativo en el comportamiento de la persona mayor. Entre los estados de alerta más concluyentes para determinar una posibilidad de estar sufriendo está enfermedad se encuentran las siguientes:

  • Desorientación en el espacio
  • Pérdida de memoria a corto plazo y recurrente
  • Problemas de atención
  • Cambios de personalidad y estados de ánimo
  • Disminución del nivel de energía
  • Incapacidad de comunicación. Problemas con el lenguaje oral y escrito
  • Afección a las funciones motoras

Alzheimer y DLC

La comunidad científica ha determinado cómo un inicio de pérdidas de memoria puede derivar en una demencia más severa como es el caso del Alzheimer. En este caso a esta pérdida habitual de memoria en la senectud se le denomina DLC (Deterior Cognitivo Leve). Las personas mayores que sufren este Deterioro Cognitivo Leve tienen ciertos problemas de memoria, pero pueden desenvolverse sin problemas en el día a día. No obstante, suele ser habitual que este tipo de personas mayores acaben sufriendo Alzheimer en algún grado.

Cuidar a personas mayores con Alzheimer

El caso es: ¿Cómo cuidar de una persona que sufre Alzheimer en mayor o menor grado? Como hemos destacado, el Alzheimer no tiene cura, y puede presentarse en grados muy diferentes en función de la persona. Pero es conveniente tratar de facilitarle las vidas a estas personas en edad avanzadas que requieren de unos cuidados especiales y ayudas en su vida diaria.

Para llevar una vida adecuada a las necesidades de una persona mayor con Alzheimer te recopilamos una serie de recomendación que te ayudarán a sobrellevarlo y a mejorar el bienestar de estas personas mayores.

  • Crea horarios y adapta la rutina
  • Comunícate llamando por su nombre a la persona y en un tono amable, cercano y captando su atención
  • Mantén una rutina familiar e involucra a esta persona en las tareas de la casa
  • Planifica actividades para motivar e incentivar su avance
  • Evita situaciones que le provoquen estrés o desorienten
  • Mantén una rutina de dormir a las horas adecuadas
  • Vigile sitios que puedan considerarse peligrosos, así como objetos
  • Organice la casa para evitar caídas o accidentes y facilítale las cosas para su dependencia

Por último, haga uso de todos los consejos que puedan hacerle los profesionales sanitarios y doctores en el caso particular de su familiar. Y en el caso que fuera necesario, puede contratar personal para el cuidado de pacientes con Alzheimer en casa las 24h.

El cuidado de ancianos es una tarea complicada y puede llegar a resultar muy cansada. Esto empeora si la persona mayor presenta algún trastorno de la conducta (LINK), es decir, algún comportamiento disruptivo que dificulta su cuidado.

El que más comúnmente preocupa a los responsables del cuidado de ancianos (las familias, los cuidadores, etc.) es la agresividad, ya sea física (pegar o golpear algo o a alguien) o verbal (quejas, insultos, vejaciones, etc.). Unos episodios de ira en ancianos y comportamiento violento que es necesario controlar.

Comprendiendo la agresividad en personas mayores

Lo primero que tenemos que hacer en el cuidado de ancianos con agresividad es entender a qué nos estamos enfrentando. ¿Cuál es el origen de esta agresividad en personas mayores?

La agresividad es una conducta que se produce en respuesta a un estímulo concreto, o a varios, como una forma de lidiar con la situación. Si queremos dedicarnos al cuidado de ancianos, necesitamos comprender que, aunque sea una conducta indeseable, es la mejor que la persona ha encontrado para expresar sus sentimientos y responder a lo que le está sucediendo.

Origen de esta conducta agresiva en ancianos

Puede deberse a su vez a sentimientos de ansiedad, depresión, tensión, cansancio, demencia, o una mezcla de factores distintos. Habitualmente estos episodios se originan como consecuencia de los siguientes análisis:

  • Reducción de la independencia y facultades físicas
  • Deterioro cognitivo, de memoria y desorientación
  • Episodios de estrés, ansiedad o patologías y afecciones como el Alzheimer y demencias

Una vez comprendido, es necesario saber qué podemos hacer para que el cuidado de ancianos en esta situación sea el adecuado. Lo importante es reducir la conducta, con la intención de progresivamente irla eliminando.

Para ello, es importante seguir una serie de pautas:

Cambiar los antecedentes

La agresividad se produce siempre a consecuencia de uno o varios factores que están influyendo, como hemos explicado. Es importante en el cuidado de ancianos detectar esos factores (antecedentes o estresantes, como por ejemplo, tratar a la persona con infantilismo) y tratar de disminuirlos. Cuanto menos se den esas circunstancias, menos agitada o agresiva se pondrá la persona.

Suprimir refuerzos positivos

Es común que, sin darnos cuenta, estemos reforzando la conducta. ¿Qué pasa si siempre que me pongo nervioso están pendientes de mí, acuden mis hijos a verme, la cuidadora me proporciona un cariño que solo obtengo de esta forma, etc.? que, naturalmente, volveré a hacerlo. No es consciente, pero sí comprensible. En el cuidado de ancianos es importante prestar atención al hecho de que la agresividad no puede convertirse en una forma de lograr las cosas que quiero o necesito.

Reforzar conductas incompatibles

Hay determinadas formas de actuar incompatibles con la agresividad: el cariño, la tranquilidad, estar calmado, hablar despacio, etc.

En el cuidado de ancianos, es necesario reforzar esa conducta. Cuando nos digan algo con calma y tranquilidad, es necesario que los escuchemos y atendamos sus peticiones. Cuando estén cariñosos, prestémosle atención y compañía, etc. Si sienten que estando bien consiguen lo que necesitan, no necesitarán ponerse nerviosos.

Otras técnicas

Otras estrategias en el cuidado de ancianos con trastornos conductuales son, por ejemplo, tratar de reparar el daño causado: si ha tirado algo, que ayude a recogerlo, si ha insultado, que pida disculpas, etc. Es importante que se haga inmediatamente después de lo que ha sucedido y queremos cambiar, así como hacerlo con calma y tranquilidad.

No descartemos también la importancia para cualquiera de nosotros, pero sobre todo cuando hablamos de cuidado de ancianos, de dejarles su espacio e intimidad. Cuando están nerviosos, no es el momento de razonar con ellos. Si podemos, debemos irnos a otra habitación (evitando que sientan que no escuchamos lo que dicen, pero procurando no estar presentes en todo momento, ya que el agobio por nuestra continua presencia podría empeorar su estado de ánimo).

Fomento de rutinas

El cuidado de ancianos también consiste, no solo en reaccionar, si no en hacer prevención mediante realización de otras tareas como ejercicio, jugar, hablar, etc. Que estén animados, contentos y entretenidos.

También, en el “ABC del cuidado de ancianos”, está el establecer rutinas (que las tareas se hagan siempre de la misma manera, a la misma hora, etc.)

Mantener una buena iluminación también puede ser efectivo, ya que la llegada de la noche y la dificultad para ver adecuadamente pueden provocar que el anciano se altere más. El efecto de empeoramiento al anochecer, aumentando agitación y agresividad, es tan común que tiene nombre propio: Sundwing.

Es una realidad que, llegado a cierta edad, el deterioro físico se acrecienta en las personas mayores. Del mismo modo que, una gran mayoría, deja de lado la actividad física por los impedimentos lógicos de la edad. No obstante, este ejercicio físico para personas mayores es fundamental para combatir problemas relacionados con los huesos, articulaciones, problemas cardíacos o de metabolismo. Ahora bien, ¿qué deporte y ejercicio se recomienda para personas de edad avanzada?

La rutina de hacer ejercicio, sea cual sea la edad, va a suponer una gran ayuda en un afán por ganar calidad de vida. Compaginados con una buena alimentación, es sinónimo de una vida más plena, saludable y con mayor autonomía. Pero son las personas mayores a las que más hay que concienciar de la necesidad del ejercicio físico en el día a día.

Beneficios del ejercicio en edad adulta

Son muchas las ventajas de incorporar ejercicio físico en la rutina diaria, más aún para las personas cuyo rendimiento físico está limitado por la edad. Es una motivación extra y una actividad que ofrece rendimientos y resultados notables para el futuro. Por eso es tan importante ayudar a los ancianos y mayores a tener un envejecimiento activo.

Dentro de los múltiples beneficios de la realización de ciertos ejercicios pautados, se encuentran las mejoras de aspectos tan relevantes como los siguientes:

Huesos

Conforme se cumplen años y el cuerpo envejece, esto repercute en los huesos, ¿de qué manera? Principalmente se reduce la densidad ósea y el hueso adquiere mayor porosidad. A esto se le conoce como ‘osteoporosis’. Esto se puede minimizar con ciertos ejercicios.

Músculos

A cierta edad, si no se realiza el deporte adecuado, se pierde mucha masa muscular. Esta pérdida provoca que los músculos pierdan fuerza y se reduce su capacidad para contraerse. Esto tiene una repercusión directa en cómo afrontar el día a día, la aparición de episodios de cansancio, y la pérdida de movilidad.

Articulaciones

Las articulaciones también tienen un efecto directo en la actividad diaria. Y en personas de mayor edad crea estados de rigidez y pérdida de resistencia para desarrollar las acciones rutinarias.

Beneficios psicológicos

La realización de deporte en mayores también tiene grandes ventajas a nivel psicológico. Al fortalecer el cuerpo, también se consigue fortalecer la mente, y sobre todo, mantenerla ocupada, una de las grandes preocupaciones para este sector de la población.

Todas estas ventajas ofrecen una gran oportunidad para hacer frente a ciertas patologías como la:

  • Protección frente a osteoporosis
  • Reducción de fracturas óseas y fortalecimiento de densidad ósea
  • Menos riesgo de cardiopatías
  • Potenciamiento del sistema inmune
  • Fortalecimiento muscular y de resistencia
  • Resistencia ante la obesidad y diabetes
  • Reducción de dolores musculares y articulares
  • Potencia funciones cognitivas
  • Menos riesgo de sufrir demencia o depresión

Mejores ejercicios para personas mayores

Entonces, ¿cuáles son las mejores actividades físicas para hacer con personas mayores? Existen una gran variedad de tipologías de ejercicios que se pueden realizar en función de cada caso personal. Lo importante es mantenerse activo a estas edades avanzadas en distintos grados de intensidad.

Ejercicios aeróbicos

Una de las rutinas más recomendadas es el ejercicio aeróbico. Y dentro de este ejercicio aeróbico para mayores se incluyen las caminatas, paseos, o incluso andar a un ritmo ligero cuando se pueda. Esto fortalecerá todo el sistema respiratorio.

Se tratan de ejercicios regulares mantenidos en el tiempo. Otros ejemplos son ir en bicicleta o nadar, o incluso subir y bajar escaleras.

Ejercicios musculares

Este tipo de ejercicios perfectos para prevenir lesiones. Para ello se pueden utilizar pequeñas pesas para hacer determinados ejercicios. O acudir a parques que cuenten con actividades para personas mayores y ejercicios. También pueden repetirse movimientos habituales como levantarse de la cama para potenciar estos gestos. O aprovechar muebles para hacer diferentes flexiones para fortalecer caderas y piernas.

Ejercicios de flexibilidad

Otra de las recomendaciones fehacientes en edad adulta es mejorar la flexibilidad del cuerpo. Haciendo estiramientos de piernas, espaldas, brazos, tobillos, tríceps, hombros… y los diferentes focos clave se pueden atrasar muchos de los inconvenientes para la salud. En estos casos, se puede hacer uso de esterillas que es la mejor forma de realizar los diferentes ejercicios.

Otros deportes recomendados

Para todas aquellas personas acostumbradas a realizar ejercicio de forma habitual, siempre están abiertas todas las alternativas posibles y la realización de diferentes deportes atendiendo a los diferentes niveles e intensidad. Desde nadar, marcha, golf, tenis, o realizar yoga.

Está demostrado cómo, con el envejecimiento, el cuerpo cambia, pero no solo físicamente, también cambia el metabolismo. Esto repercute en la adaptabilidad a las temperaturas. El sistema de regulación de temperatura corporal se modifica de tal manera que se reduce la resistencia a calor y frío. Es por eso por lo que las personas mayores notan tanto el peso del frío, pero, ¿cómo afecta el frío a estas edades avanzadas?

Como todos los años, con el comienzo de los meses de invierno el frío empieza a aparecer cada vez con mayor fuerza. Esto repercute en el estado de salud de las personas en edad avanzada que son los que más se ven afectados pero estos cambios climáticos.

Por qué afecta tanto el frío a personas mayores

A todos nos afecta en mayor o menor medida la llegada del frío. Pero es al segmento de población integrado en los mayores de 70 años quienes más sufren con estos cambios meteorológicos. ¿Por qué es así? Porque conforme se cumplen años y se llega a una determinada edad adulta, el cuerpo cambia y pierde ciertas características.

En edades avanzadas se produce, entre otras cosas, un adelgazamiento de la piel. Una piel que, además, se vuelve más propensa a sufrir sequedad. Esto conlleva a que se produzca una pérdida en la función de los receptores cutáneos encargados de la regulación de la temperatura.

Este hecho es el incide en la mala adecuación corporal a la temperatura, sobre todo con la llegada de cambios bruscos. Por eso siempre se recomienda mantener una temperatura regulada estándar y poco variable.

Consecuencias del frío en mayores

Las temperaturas invernales provocan que la temperatura media corporal descienda. Y esto también acarrea una serie de problemas y agravamiento de algunas enfermedades para el sector de la población que supera ya los 65 años.

Algunas de estas patologías agravadas por el frío están relacionadas con dolores musculares y óseos, artrosis, reumatismo, problemas cardiovasculares o respiratorios, hipotermia, entre otras posibles patologías. Es por eso por lo que son más vulnerables.

Otras consecuencias a raíz de esta aparición del frío y su agravamiento de ciertos dolores es que estas personas mayores reduzcan su actividad diaria. Algo que es contraproducente ya que reducir la actividad normal y la movilidad puede acarrear otros problemas y no es algo recomendable a estas edades avanzadas.

También, a nivel mental y moral, puede llegar a afectar el invierno con un desarrollo más prolongado de episodios depresivos que es necesario controlar.

Cuidados ante la llegada del frío

Ante esta casuística y problemática es necesario incidir en ciertos cuidados para estas personas mayores en épocas de frío. Para ello, existen ciertas rutinas que conviene mantener y realizar en todos estos períodos.

Regular la temperatura ambiente

Mantener una temperatura agradable, sobre todo en casa donde disponemos del control, es crucial. Tanto con el uso de sistemas de calefacción, así como con mantas y prendas que permitan mantener a cualquier persona mayor en un estado de bienestar.

Aplicar calor en articulaciones

Las articulaciones sufren, y mucho, con el frío. Por eso, aparte de contar con mantas para protegerse es conveniente reactivar el flujo sanguíneo dando masajes y aplicando calor en articulaciones y extremidades.

Evitar cambios bruscos de temperatura

En la medida de lo posible, se recomienda no estar continuamente sufriendo cambios bruscos de temperatura para que el cuerpo no sufra estos extremos. Lo mejor es poder ir de manera paulatina cambiando la temperatura y siempre adecuarse con prendas.

Usar prendas de invierno

Se recomienda a las personas mayores que continúen dando paseos, y para ello, usar prendas de abrigo para protegerse adecuadamente.

Mantener la actividad diaria de ejercicios

Y al hablar de paseos, se recomienda siempre mantener una rutina de ejercicio, bien con estos paseos, acudiendo a parques, o realizando ejercicios en casa. Hay que mantener la movilidad y no caer en el sedentarismo en estas épocas.

Cuidar la alimentación

Otro de los factores a valorar durante todo el año, y también en esta época, es la alimentación. Cuidar la dieta y adecuarla a las necesidades calóricas que supone enfrentarse al frío. Alimentación variada, y caliente.

Cuando nos hacemos cargo de los cuidados de personas mayores, podemos empezar a notar determinados síntomas y conductas que nos llaman la atención, y que tal vez no llegamos a comprender del todo. Tales como conductas agresivas, agitación, negación a realizar alguna tarea sencilla como el aseo o pasear, apatía o depresión, etc. Ante eso, surgen muchas dudas y temores sobre cómo tratar trastornos de conductas en personas mayores.

La aparición de esos trastornos en las personas mayores es lamentablemente más común de lo que desearíamos, y es también muy disruptivo, tanto para las personas mayores como para nosotros mismos.

Veamos a continuación qué podemos hacer para mejorar la calidad de vida de las personas mayores a las que cuidamos, y la nuestra propia, ante este tipo de conductas.

Tipos de trastornos de conductas en mayores

Son muchos y muy variados los tipos de trastornos conductuales en mayores, además del grado en el que se van a mostrar y su incidencia en la actividad diaria. Por eso conviene saber cómo tratarlas y de qué manera vivir con ellas y minimizarlas.

Síntomas de depresión

Es muy común que las personas mayores tengan síntomas de depresión: quejas continuas, sentimientos de tristeza, apatía, agitación, etc.

Ansiedad en mayores

También podemos encontrar síntomas de ansiedad tales como deambulación, conductas repetitivas, excesiva agitación… Aquí también pertenecen las contestaciones alteradas o de mal humor.

Conducta agresiva

Otras conductas, que generalmente causan mayor preocupación en las personas mayores son agresividad, alucinaciones (ver u oír cosas o personas que no se encuentran allí) o delirios (creencias falsas).

No todas las conductas se manifiestan de forma física (golpes, deambulación…), si no que pueden ser verbales (quejas, insultos, etc.), así como no necesariamente tienen que ser agresivas.

Causas de estas conductas en la vejez

Es importante entender que la vida no solo ha dado un giro para nosotros, sino que las propias personas mayores sienten que suceden demasiados cambios que escapan a su control. Tienen la sensación de que ocurren demasiadas cosas al mismo tiempo, y se sienten con menos recursos para afrontar los problemas o adaptarse a las situaciones.

Además, notan que tienen menor poder de decisión, pasando a ser sus hijos, sobrinos, o cuidadores los que organizan su vida en su lugar. También hay que tener en cuenta otros aspectos que pueden influir: pérdida de visión o audición, infecciones, dolores, alteraciones provocadas por fármacos, etc.

Al fin y al cabo, ¿No estamos todos más irritados si sentimos dolor constante por algún motivo? ¿O si no entendemos lo que está pasando? ¿O si sentimos que no nos hacen caso?

Si esas situaciones influyen en nosotros, naturalmente también influirán en las personas mayores, siendo que muchas de ellas tienen mayores problemas para comunicar de una manera clara lo que perciben o sienten.

Medidas y tratamientos

En primer lugar, con las personas mayores con trastornos conductuales es importante consultar de forma periódica al neurólogo o geriatra, informado de lo que está sucediendo. Será él quien determine si es necesario ajustar la dosis del tratamiento que toman, manteniéndola, aumentándola, disminuyéndola o incluso variándolos si considera que alguno de los fármacos no ha resultado apropiado para la persona. Al fin y al cabo, no todas las personas mayores reaccionan igual a todos los fármacos.

En cuanto a las medidas no farmacológicas que pueden ayudar a controlar la conducta de las personas mayores en un momento de dificultad, encontramos varias posibilidades:

  • Distraer la atención de aquellos estímulos que le generen ansiedad.
  • Focalizar su atención, disminuyendo la variedad de estímulos que les está afectando. Es recomendable que tan solo les hable una persona, y trate de atraer su atención a una única cosa.
  • Lenguaje tranquilo, sencillo y claro. Usar frases cortas y repetir el nombre de la persona, siempre con cariño, suele ayudar.
  • Dejar espacio, evitando que se sientan agobiados. Si se sienten alterados, puede convenir alejarnos momentáneamente y tratar de volver al tema si es necesario en otro momento.
  • Evitar confrontar o crear conflicto. No es recomendable justificarnos, ya que favorecemos que se pongan a la defensiva.
  • Favorecer la orientación. Es necesario que sepan la hora que es, dónde están, qué planes hay en el día, etc.
  • Favorecer la autonomía de las personas mayores es de vital importancia. No es lo mismo decir “Vamos a comer”, que “¿Te parece si nos vamos a comer ya?”. Podemos también tratar de darles un par de opciones para que elijan qué ponerse, o qué comer, por ejemplo.
  • Estimulación cognitiva y afectiva, con actividades que mejoren su memoria y favorezcan sus relaciones sociales. Si pueden ser grupales, mejor.
  • Realización de actividad física: estiramientos, andar, ejercicios (pudiendo usarse pedalier, bicicleta, etc. o haciendo actividades como yoga).

¿Cuánto vale una cuidadora de personas mayores en la Comunidad de Madrid? Esta es la cuestión que vamos a resolver para que puedas controlar el gasto que supone contratar a una persona para el cuidado de un anciano en necesidad de asistencia continuada durante el día o la noche. Cuál es el precio de una cuidadora en Madrid y qué derechos tienen.

Según fuentes autoritarias como el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), ocho de cada diez jubilados prefieren permanecer en sus domicilios antes que acudir a una residencia. Esta tesitura implica que más personas se inclinen por contratar cuidadores de ancianos en la Comunidad de Madrid, así como en el resto de España.

Entre las opciones que están disponibles en la actualidad, se puede hacer frente a esta situación de diferentes formas. Una de ellas es con la ayuda familiar, otra de ellas es con ayudas públicas, y por último la contratación de asistentas y cuidadores profesionales de personas mayores.

Ayudas familiares

Esta es la opción primera cuando alguien de la familia dispone de tiempo suficiente para hacerse cargo del cuidado durante el día de una persona mayor. Ya sea porque viva con ella, o porque no trabaje, o disponga de jornada suficiente para acudir al domicilio de la persona mayor para garantizar los cuidados mínimos y suficientes.

Ayudas Públicas para personas mayores

También es posible hacer frente a estas circunstancias con fondos públicos de ayuda para personas en estado de dependencia. La Ley de Dependencia incluye a las personas en edad avanzada.

Para acceder a estas Ayudas de Dependencia para mayores es preciso contar con una serie de características. Entre ellas ser español, haber residido en España durante 5 años, y encontrarse en un grado de dependencia dentro de los parámetros establecidos.

Estas ayudas públicas permiten hacer uso de ciertas medidas ventajosas para aquellas personas sin grandes recursos, entre los que se encuentran medidas como accesos a sistemas de movilidad, servicios de centros de día o noche, residencias o atención en el hogar y cuidados a domicilio intensivos o por horas.

Contratación de cuidadores de mayores

Por último, otra opción como es la contratación de cuidados de mayores a través de una persona externa y profesional en este campo. Tanto si tu familiar necesita de un apoyo puntual para realizar las actividades diarias, o un servicio parcial e intensivo, esta es una solución eficiente y de garantía tanto para la propia persona mayor, como para los familiares.

Principalmente porque podrás disponer de una persona formada y profesional sociosanitaria, que ha sido evaluada y es competente para el cuidado y atención de una persona mayor, en sus diferentes grados de dependencia.

Cuánto cuesta una cuidadora de mayores en Madrid

A la pregunta del precio de una cuidadora de ancianos en Madrid es conveniente tener en cuenta un parámetro como es el SMI (Salario Mínimo Interprofesional) de España. Ahora mismo, el Salario Mínimo Interprofesional está situado en unos 31,66€ por día. Lo que significa que el cómputo global anual es de 13.300 euros al año.

Esta es la franja salaria sobre la que se basa el salario del personal doméstico, bien sea con 12 pagas, o con 14 pagas. El salario se ajusta a la jornada que realice la persona, ya sea intensiva o parcial. Por lo que, una cuidadora social de personas mayores en Madrid cobraría un mínimo de en torno a 475€ por una jornada de 20 horas semanales. El precio aumentaría paulatinamente conforme a las horas que sea contratada.

La edad avanzada de las personas mayores lleva consigo una serie de medidas a tomar para facilitar el bienestar y mejorar la calidad de vida. Decisiones como qué hacer, cómo garantizar sus cuidados, ingresar a esta persona en una residencia o cuidarlo en casa. Son solo algunas cuestiones a valorar.

En este caso, si se decide optar por cuidados en casa para una persona mayor hay que conocer los tipos de cuidados y funciones de una cuidadora de ancianos, así como dónde encontrar al mejor candidato.

En la actualidad, varía el porcentaje de personas que opta, primero por ingresar a una persona en edad avanzada en una residencia, las familias que prefieren cuidar ellas mismas a su pariente, o las personas que deciden contratar a una cuidadora para estar en casa. Todas ellas son igual de válidas, pero requieren de diferentes cuestiones, tanto sociales como económicas.

Cada una de estas soluciones cuenta con unas ventajas e inconvenientes particulares. Por lo que siempre es conveniente valorar todas estas posibilidades y optar por la que mejor se adapte, tanto a la familia como a la persona mayor.

Ventajas de los cuidados en casa

Ante estas alternativas una de las más influyentes y que se suele mantener es la de mantener y cuidar a las personas mayores en sus propias casas. Tanto para casos en los que los ancianos vivan solo y no dispongan de familiares directos. Así como para familiares que prefieren que cuiden de sus parientes de más edad en sus casas familiares de toda la vida.

¿Por qué? Porque de esta forma las personas mayores mantienen tal y como está su entorno, sin que este cambie para no verse sometidos a modificaciones o diferentes rutinas. Los ancianos, y más aquellos que empiezan a sufrir algún tipo de enfermedad relacionada con la edad, o no, están acostumbrados a una forma de vida, y mantenerla tal y como está, con la ayuda de personal externo o familiares es importante para salvaguardar su bienestar.

De esta forma se encuentran mucho más tranquilos, y siempre pueden tener una relación mucho más cercana con el cuidador/a doméstico que ingresado en un centro.

Funciones de una cuidadora doméstica de ancianos

¿Cuál es la actividad principal de una cuidadora de personas mayores en casa? El papel de los cuidadores es esencial para mejorar las condiciones y los años de vida durante la vejez. Por eso es muy importante valorar su trabajo y ayudarles a poder desarrollarlo en las mejores medidas posible, ya que esto irá en beneficio de la persona mayor que tenga a su cuidado.

Su función es vital para garantizar el bienestar de mayores, tanto en el ambiente doméstico, como en los momentos de los paseos.

Para ello, también es necesario localizar centros y organizaciones que ayuden en toda la labor para encontrar al cuidador perfecto e indicado para cada familia.

Actividades de una cuidadora de mayores en casa

Entre las funciones más destacadas que envuelven el trabajo es indispensable pensar en todas aquellas actividades que giran en beneficio de la salud y el bienestar de las personas mayores. Sobre todo, a aquellas que están cómodas en su hogar y quieren mantener esa tranquilidad. Estas funciones vitales se resumen en estas áreas de trabajo diario.

  • Atender las necesidades de la persona mayor
  • Garantizar la higiene y el aseo en todo momento
  • Controlar y organizar la medicación recetada
  • Realizar tareas de rehabilitación y ejercicio, siempre y cuando sea necesario y se pueda
  • Acompañamiento durante traslados y paseos
  • Fomentar las relaciones sociales y la cercanía para mantener activa la salud mental
  • Encargarse de las comidas y casa

Es sabido que con la edad se pierde agilidad, reflejos y fuerza. A todos nos llega. Y es en los inicios de estos periodos de pérdida de movilidad y fuerza cuando es conveniente estar bien preparados para todo. Y entre los planteamientos a valorar está el acondicionamiento de las viviendas para personas mayores. Por qué y cómo adaptar una vivienda a un anciano, ya se encuentre solo o acompañado.

La adaptación de una vivienda a cualquier persona mayor depende de varios factores. Uno de ellos es la situación del edificio y de la propia vivienda. Las opciones que ofrece la casa y hasta qué punto se puede optimizar y reformar para poder amoldarla a las necesidades de una persona en edad avanzada con ciertas imposibilidades.

Por otro lado, esta adaptación del domicilio y comunidad también debe ajustarse al estado de salud de la propia persona. Con estado de salud nos referimos, en gran medida, al grado de movilidad e independencia de la persona. Cuanto más dependiente sea, más ayudas necesitará y adaptación requerirá una casa.

Adaptación del edificio

Un primer tramo para salvaguardar la integración de estas personas mayores dependientes es que su entrada a la vivienda sea lo más segura y asistida posible. Por ello, se requieren una serie de medidas que se ajusten a estas necesidades. Entre ellas, que la entrada al edificio cuente con rampas para el uso de sillas de ruedas y andadores.

De igual manera, es imprescindible poder hacer uso de un ascensor, o de sillas salvaescaleras mediante las que poder acceder hasta la planta donde se encuentra el piso. Unas entradas y salidas de edificios libres de barreras y con barandillas para mejorar la sujeción.

Adecuación de la vivienda para personas mayores

Una vez dentro de la vivienda, también es preciso tomar una serie de medidas que faciliten la habitabilidad y el transcurso de las actividades del día a día. Sobre todo, acondicionado a las necesidades particulares de cada caso y persona. La cuestión es: ¿Qué se puede hacer para acondicionar una casa a ancianos?

Para adaptar la vivienda para garantizar la máxima seguridad y confortabilidad hay que trabajar sobre todas las habitaciones de la casa. Entre los consejos básicos y que más van a influir y debes poner en práctica dada esta situación destacan los siguientes:

Eliminación de obstáculos en pasillos y habitaciones

Una de las cuestiones principales que provocan caídas es la acumulación de obstáculos -muebles u otros elementos-. Esto se soluciona realmente fácil con una distribución ordenada y espacios más abiertos que permitan poder acceder tanto andando, con bastón, con andadores o sillas de ruedas.

También ayuda en este sentido poder tener un suelo antideslizante que aporte seguridad en cada pisada, minimizando así los posibles tropiezos. Todo ello, con una buena iluminación en cada habitación.

Sistemas de movilidad

En este caso, dependiendo del grado de movilidad se requerirá de una serie de soportes de ayuda para mejorar tanto en los propios paseos por la casa, como en los paseos en la calle. Así, siempre se puede comprar o alquilar sillas de ruedas para mayores, andadores y otro tipo de ayudas. De esta forma se podrán mover con cierta libertad para cubrir todas sus necesidades, ya sea ir al baño, coger el teléfono o cualquier otra.

Adaptación de baños

Otra habitación en la que es necesario prestar atención a los detalles es en el baño. Sobre todo para acondicionar tanto los platos de ducha para conseguir la autosuficiencia necesaria para poder mantener la higiene diaria, así como en el lavabo o retrete a una altura adecuada.

Adaptación de dormitorio a personas mayores

Para adaptar un dormitorio a una persona mayor con una movilidad reducida, lo mejor es tener una cama ortopédica que se pueda graduar y mover mediante un mando para facilitar la salida y entrada de la cama. Evitando así sobreesfuerzos innecesarios.

Una cama ortopédica que recomendamos acompañar con un colchón antiescaras que evite que se creen rozaduras durante el sueño.

Problemas a evitar con estas medidas

Todos estos factores son los que van a ayudar que se mejore el bienestar de una persona mayor en su domicilio, bien sea solo, o acompañado de un familiar o asistente. Ya que, a estas edades avanzadas, cualquier lesión provocada por una caída, tropiezo o desliz doméstico puede provocar graves problemas de salud.

Con estas medidas se consigue paliar y minimizar accidentes como caídas, tropiezos, o frenar aspectos tan preocupantes como el sobre esfuerzo, la frustración del anciano o la dependencia extrema de la persona mayor hacia otros.