Cómo y por qué implantar la Atención Integral Centrada en la Persona

Cómo y por qué implantar la atención centrada en la persona

Cómo y por qué implantar la Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) en el hogar puede resultar evidente. Sin embargo, y aunque ya en esta entrada de blog vimos lo que era la AICP y las formas de implantarla en el hogar para el cuidado de nuestros seres queridos, es fácil que con el tiempo, nos demos cuenta de que al hacerlo, surgen retos y dificultades. Entender cómo vencerlos y los beneficios que puede aportarnos el hacerlo puede resultar clave para continuar con la motivación necesaria y las herramientas requeridas.

Cómo y por qué implantar la Atención Integral Centrada en la Persona: Beneficios de la AICP

La implementación de la Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) en el cuidado domiciliario de las personas mayores aporta numerosos beneficios tanto para los individuos atendidos como para sus familias y cuidadores.

Estos beneficios se reflejan en una mejora significativa de la calidad de vida y el bienestar general:

Promoción de la dignidad y el respeto:

Al centrarse en las preferencias y necesidades individuales, la AICP asegura que cada persona mayor sea tratada con dignidad y respeto. Reconocer la individualidad y la historia personal fomenta un cuidado más humano y respetuoso.

Mejora de la calidad de vida:

Al adaptar el cuidado a las preferencias y necesidades únicas de las personas, la AICP contribuye directamente a su bienestar físico, emocional y social, lo que se traduce en una mejor calidad de vida general.

Fomento de la autonomía e independencia:

La AICP empodera a las personas mayores, animándolas a tomar decisiones sobre su propio cuidado y vida diaria. Esto mejora su autoestima y les permite mantener un mayor grado de independencia.

Reducción del estrés y la ansiedad:

Al proporcionar un entorno familiar y seguro, respetar las rutinas personales y asegurar que las personas se sientan comprendidas, la AICP puede disminuir los niveles de estrés y ansiedad en las personas mayores, especialmente en aquellas con deterioro cognitivo.

Fortalecimiento de las relaciones:

La AICP promueve la construcción de relaciones significativas entre las personas mayores, sus familias y amistades, etc. Al trabajar juntos hacia objetivos comunes, se fomenta una mayor comprensión y apoyo mutuo.

Prevención del deterioro funcional:

Al incentivar la participación en actividades significativas y adaptadas a sus capacidades, la AICP puede ayudar a mantener e incluso mejorar las habilidades físicas y cognitivas de las personas mayores.

Disminución de la institucionalización:

Al mejorar el cuidado en el hogar y adaptarlo a las necesidades del individuo, la AICP puede reducir la necesidad de trasladar a las personas mayores a instituciones, permitiéndoles vivir en su entorno

Mejora de la toma de decisiones:

Con un conocimiento profundo de las preferencias, historia y necesidades de la persona, se pueden tomar decisiones más informadas y personalizadas.

Al integrar la AICP en el cuidado en el hogar de una persona mayor, se logra no solo atender de manera más adecuada y respetuosa a las personas mayores, sino también construir un entorno de cuidado más empático y eficiente.

Cómo y por qué implantar la Atención Integral Centrada en la Persona: principales desafíos y soluciones

La implantación de la Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) en el cuidado domiciliario de personas mayores conlleva también desafíos significativos que requieren soluciones creativas y compromiso por ambas partes. Veamos los principales desafíos y las posibles soluciones para facilitar la adopción de la AICP en el ámbito domiciliario:

Formación y sensibilización:

Un desafío común es la falta de conocimiento sobre AICP tanto en cuidadores profesionales como en familiares, lo que puede dificultar su implementación efectiva. Por ello, cuanto más se sepa al respecto y más reflexionemos y hablemos sobre ello mejor entenderemos de qué manera seguir mejorando la atención de una forma personalizada y centrándonos en la persona interesada.

Resistencia al cambio:

La introducción de cualquier nuevo enfoque puede encontrarse con resistencia, debido a la comodidad con las rutinas establecidas. Para ello es necesario fomentar el diálogo abierto. Compartir ideas, pensamientos y opiniones puede ayudar a visualizar los resultados positivos.

Adaptación del entorno domiciliario:

Adecuar el hogar a las necesidades específicas de la persona mayor, manteniendo un entorno seguro y estimulante, puede implicar desafíos a muchos niveles. Para ello es necesario tratar de identificar las modificaciones necesarias y buscar asesoramiento profesional cuando sea posible. También podemos priorizar aquellas adaptaciones que sean más importantes y más relevantes para la propia persona en su hogar.

Resiliencia en personas mayores

Manejo de expectativas y preferencias individuales:

Cada persona mayor tiene sus propias preferencias, necesidades y expectativas, lo que puede complicar la estandarización del cuidado. Desarrollar planes de cuidado personalizados, involucrando activamente a la persona mayor y a su familia en el proceso de toma de decisiones se vuelve en estos casos más importante. También es vital mantener una comunicación constante para ajustar el plan según evolucionen las necesidades.

Carga emocional y física en el propio cuidador:

La implementación de la AICP puede aumentar inicialmente la carga de trabajo y el estrés en los cuidadores, especialmente si no cuentan con el apoyo adecuado. No podemos olvidarnos por ello de buscar el propio autocuidado, así como mantener las redes de apoyo que nos ayuden a manejear el estrés y nos permitan tener un respiro.

Integración de tecnologías de asistencia:

La utilización de tecnologías para mejorar la atención domiciliaria puede ser un reto debido a la falta de conocimiento o acceso a recursos adecuados. Fomentar la capacitación en nuevas tecnologías y buscar soluciones tecnológicas accesibles y fáciles de usar que puedan integrarse en le cuidado y en el día a día pueden no obstante ayudarnos inmensamente en el futuro.

Implementar la AICP en el cuidado domiciliario de personas mayores requiere un esfuerzo coordinado y la colaboración entre todos los participantes.

Sin embargo, al poner el foco en la individualidad de cada persona, sus deseos y necesidades, la AICP no solo mejora significativamente la calidad de vida de las personas mayores, sino que también enriquece la experiencia de cuidado para familiares y cuidadores, fomentando relaciones más profundas y satisfactorias.

Superar los obstáculos para la adopción de la AICP requiere un compromiso firme una  comunicación efectiva y el apoyo mutuo entre todos los implicados.

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