La Atención Integral Centrada en la persona (AICP) en el ámbito del cuidado a personas mayores

Atencion Integral centrada en la persona en el ámbito del cuidado a personas mayores

La atención integral centrada en la persona (AICP) en el ámbito del cuidado a personas mayores en sus propios domicilios es una filosofía y práctica de cuidado que pone énfasis en respetar la dignidad, preferencias y autonomía del individuo.

El enfoque de la Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) ofrece un enfoque más humano, personalizado y respetuoso hacia el bienestar y la autonomía de los mayores. Esta filosofía de cuidado se basa en la premisa de que cada individuo tiene un conjunto único de necesidades, deseos y preferencias, los cuales deben ser el centro de cualquier plan de cuidado. Al aplicar la AICP, se promueve la participación de la persona en su propio cuidado, respetando su historia de vida, sus hábitos, preferencias y decisiones, incluso en situaciones de dependencia o deterioro cognitivo.

Es importante implementar la AICP en el cuidado domiciliario de una persona mayor ya que mejora significativamente la calidad de vida del anciano, fomentando su independencia y dignidad. Este enfoque permite que las personas mayores se sientan valoradas, respetadas y conectadas con su entorno, al mismo tiempo que se satisfacen sus necesidades físicas, sociales y emocionales de manera integral. En este sentido, la AICP no solo beneficia a la persona cuidada, sino que también proporciona una guía valiosa para cuidadores y familiares, ayudándoles a entender mejor y responder de manera efectiva a las necesidades individuales de sus seres queridos.

La atención integral centrada en la persona (AICP) en el ámbito del cuidado a personas mayores: principios fundamentales

La Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) es un enfoque que prioriza el respeto a la individualidad, los deseos y las necesidades de cada persona. Para ello promueve un cuidado personalizado y digno. Este modelo se sustenta en varios principios fundamentales, cada uno de ellos orientado a mejorar la calidad de vida de los mayores en su entorno domiciliario:

Individualización:

Hace referencia al hecho de que cada persona mayor es única. Cada uno tiene una historia propia y unos valores, preferencias y necesidades personales. La AICP enfatiza en conocer a fondo a la persona para adaptar el cuidado a sus características individuales, respetando sus elecciones y fomentando su autonomía.

AICP en el ámbito del cuidado a personas mayores

Integralidad:

Este principio se basa en una visión integral del cuidado, considerando no solo las necesidades físicas de las personas mayores, sino también sus necesidades emocionales, sociales y espirituales. Entender a la persona en su totalidad permite un cuidado más completo y satisfactorio.

Dignidad:

La AICP promueve el trato con respeto y dignidad en todo momento, reconociendo el valor inherente de cada persona, independientemente de sus capacidades físicas o cognitivas. Esto implica respetar su privacidad, fomentar su autoestima y asegurar que se sientan valorados.

Participación:

Implica involucrar activamente a las personas mayores en la toma de decisiones sobre su propio cuidado. Este enfoque potencia su sentido de control y contribución, mejorando su bienestar y satisfacción con el cuidado recibido.

Entorno favorable:

La AICP reconoce la importancia de un entorno seguro, confortable y estimulante, adaptado a las necesidades y preferencias de la persona mayor. Un entorno adecuado favorece la independencia, el bienestar emocional y la conexión con los demás.

Relaciones significativas:

Fomentar relaciones positivas y de confianza entre las personas mayores, sus familias y los cuidadores es central en la AICP. Estas relaciones son esenciales para el apoyo emocional y social, así como para garantizar un cuidado coherente y personalizado.

Flexibilidad y adaptabilidad:

La capacidad de adaptarse a los cambios en las necesidades y preferencias de las personas mayores es fundamental. Por ello, es necesario un enfoque flexible y dinámico del cuidado, que pueda ajustarse según evolucionen las circunstancias.

Al integrar estos principios en el cuidado domiciliario de personas mayores, la AICP no solo mejora la calidad de su atención, sino que también enriquece su calidad de vida, promoviendo un envejecimiento digno, respetuoso y lleno de significado.

La Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) en el ámbito del cuidado a personas mayores: cómo aplicarlo

Aplicar la Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) en el hogar de una persona mayor es un enfoque que requiere compromiso, empatía y una adaptación continua a las necesidades y deseos del individuo. Veamos algunas sugerencias que pueden ayudarnos a implantar la AICP en el día a día del cuidado de una persona mayor en el hogar:

Dedicar tiempo a la persona mayor:

Dedica tiempo a comprender el pasado de la persona, los aspectos que le gustan y que no le gustan, recordar juntos su historia… Esto puede resultar crucial para que la propia persona sienta que el cuidado que se le está prestando continúa siendo significativo, y que se sienta valorado y comprendido.

Fomentar la autonomía y la toma de decisiones:

Involucra activamente a la persona mayor en la planificación de su cuidado diario y en las decisiones importantes que afecten a su vida. Esto puede mejorar su autoestima y sentido de control.

Crear un entorno seguro y confortable:

Adapta el hogar para que sea un espacio seguro, accesible y reconfortante, considerando las limitaciones físicas y cognitivas de la persona. La familiaridad y la comodidad del entorno pueden tener un impacto positivo en su bienestar.

Establecer una rutina flexible:

Es importante ayudar a la persona mayor a desarrollar una rutina diaria que respete los hábitos y preferencias personales. Para ello, debe ser adaptable a los cambios, como el estado de salud o los deseos puntuales. La estructura puede proporcionar seguridad, mientras que la flexibilidad permite adaptarse a las necesidades cambiantes.

Promover la socialización y las relaciones significativas:

Anima y facilita el contacto regular con otros familiares, amigos y con la comunidad. Mantener relaciones sociales puede ayudar a prevenir el aislamiento y promover un sentido de pertenencia y felicidad.

Incorporar actividades significativas:

Identifica actividades que sean de interés y significativas para la persona mayor, teniendo en cuenta sus capacidades actuales. Estas pueden incluir hobbies, tareas domésticas leves, ejercicios adaptados o actividades culturales que fomenten su expresión personal y satisfacción.

Cuidado de la salud personalizado:

Coordina con profesionales de la salud para desarrollar un plan de cuidados que respete las preferencias personales, al tiempo que aborde las necesidades médicas de manera efectiva. Asegúrate de que el tratamiento y las intervenciones respeten la dignidad y los deseos de la persona.

Cuidado del cuidador:

Los cuidadores deben recibir también apoyo emocional. Reconocer y manejar el estrés del cuidador es fundamental para sustentar un cuidado centrado en la persona.

Continua adaptación:

Cada cierto tiempo, siéntate de nuevo con la persona mayor para evaluar los cambios en las necesidades y preferencias que puedan haber surgido. La adaptabilidad es clave en la AICP.

Implementar estas sugerencias en el hogar puede contribuir significativamente a un ambiente de cuidado más humano, respetuoso y personalizado, alineado con los valores y necesidades de las personas mayores, asegurando así su bienestar y dignidad en esta etapa de sus vidas.

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