delirios en ancianos

Cuando los cuidadores tratan con personas mayores, ya sean cuidadores profesionales o los propios familiares, pueden surgir desafíos como alteraciones conductuales que dificulten la tarea. En etapas avanzadas de enfermedades como el Alzheimer podemos encontrar los llamados y temidos “síntomas psicóticos”: delirios y alucinaciones. Lo primero que los cuidadores de las personas mayores tienen que entender es que no se trata de enfermedades, sino de síntomas que pueden estar, o no, presentes en una enfermedad.

Comencemos diferenciando y entendiendo si realmente pueden darse episodios de delirios y cómo distinguirlos.

Delirios en personas mayores

Es una creencia firme relativa a la realidad que nos rodea, a pesar de las evidencias existentes de la falsedad de dicha creencia. Lo primero que los cuidadores notarán, será que, aunque muchas personas mayores puedan tener delirios, estos pueden ser muy distintos según el tema sobre el que versen.

Según esto, hay diferentes tipos de delirios en la vejez. Veamos algunos de los más comunes:

Persecución

La manía persecutoria se activa en el momento en el que un anciano se siente observado. O circunstancias repetitivas generadas por la obsesión de pensar que la gente habla de ellos constantemente, etc.

Sensación de estar en la ruina

Esta sensación se produce al considerar que están en un estado de extrema pobreza, sin recursos.

Celos en la vejez

A menudo sienten que los cuidadores, sobre todo si son cuidadores profesionales, han seducido a su pareja, o creen que su pareja no les es fiel.

Afán de protagonismo

Cualquier cosa que sucede alrededor, o que hagan sus familiares, cuidadores, profesionales médicos, etc., está directamente relacionada con ellos.

Alucinaciones en personas mayores

Es una percepción que se produce en ausencia de un estímulo físico que la provoque. No es lo mismo que ilusión, es decir, una interpretación errónea de un estímulo externo existente. Es decir, no es lo mismo ver a alguien que no está presente, que ver a tu nieta y pensar que es tu hija.

También hay diferentes tipos de alucinaciones, según el sentido con el que se perciban: pueden ser auditivas, visuales, somáticas (una sensación corporal como una quemadura, por ejemplo), olfativas, gustativas, etc.

Pautas y medidas a tomar frente a alucinaciones en ancianos

Cuando los cuidadores de personas mayores detecten delirios o alucinaciones, será vital avisar a su médico o neurólogo, ya que será él quien determine la actuación a tomar. Es muy importante nunca automedicar a la persona, ya que se desconoce el efecto que la medicación puede producir, y será el profesional quien establezca si es necesario variar, aumentar o disminuir la medicación prescrita.

Cuando la alucinación o el delirio no sea puntual, será tarea de los cuidadores crear un entorno tranquilo y adecuado que sea lo más adecuado posible para la persona mayor.

A continuación, presentamos algunas pautas que pueden ayudar:

Favorecer las relaciones sociales

Una forma de favorecer la interacción social es que los cuidadores den conversación a la persona, que hablen por teléfono o en persona con familiares y amigos, que coman con los cuidadores o familiares con los que convivan, etc. Esto puede favorecer un sentimiento de seguridad y tranquilidad para la persona.

Favorecer la orientación espacio temporal y personal

Explicarles bien las cosas, decirles la hora, dejarle a la vista un calendario y un reloj, explicarles dónde están, los planes que se tienen para el día, quiénes son ellos y quiénes somos nosotros, etc. Esto facilitará el sentimiento de control y estabilidad de la persona.

Favorecer una buena iluminación

Una luz adecuada ayuda a evitar ilusiones o interpretaciones erróneas de lo que ve a su alrededor, y que en muchas ocasiones su vista además se va deteriorando progresivamente.

Favorecer una rutina

Actividades cotidianas y monótonas crean una buena rutina para promover la estabilidad, aceptación y comprensión de su día a día.

Estimulación constante

En base a juegos, actividades como jugar a las cartas, a la pelota, leer… incluso las mascotas como perros o gatos pueden suponer una fuente de estimulación, siempre evitando también la sobreestimulación.

Ambiente tranquilo y sosegado

Asegurar un ambiente tranquilo y seguro: cerrar la puerta para evitar que pueda salir y desorientarse, hablar tranquilos y con calma, etc.

Es una situación complicada y puede provocar ansiedad, nervios, etc., tanto en la propia persona mayor como en los cuidadores que le atienden. La persona que sufre delirios o alucinaciones puede tener en consecuencia otros síntomas, como trastornos del sueño, agresividad, etc. Es importante que les cuidemos a ellos, pero también cuidarnos a nosotros.

 

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