fobias en personas mayores

En el cuidado de las personas mayores podemos observar múltiples dolencias, tanto físicas, como cognitivas, conductuales o emocionales. Uno de los problemas más generalizados es la ansiedad y los miedos. Existen fobias habituales en la vejez, y detectarlas, así como saber cómo tratarlas con ellos es de gran ayuda para su bienestar.

Cuando las personas mayores se enfrentan a un peligro (por ejemplo, riesgo de caída), pueden sentir miedo o temor de manera adaptativa. Sin embargo, cuando nos dedicamos al cuidado de ancianos, observamos que en ocasiones para muchas personas mayores ese temor se vuelve irracional, persistente, desbordante e involuntario. En otras palabras: desadaptativo. Ante esto, sufren enormemente, y llevan a cabo conductas constantes de evitación ante cualquier estímulo que le produzca esos sentimientos.

Tipos de fobias en personas mayores

En este punto de madurez y en edades avanzadas, es posible atender a un tipo de clasificación de miedos habituales y cotidianos en ancianos. Este tipo de miedos comunes, se pueden agrupar en los siguientes conjuntos.

Fobias específicas

Estas fobias específicas hacen referencia a un estímulo concreto, como por ejemplo miedo al atragantamiento. Puede llevar a las personas mayores a evitar comer determinadas comidas, o negarse a tragar algunos alimentos, para no atragantarse. Son miedos concretos que les impiden realizar acciones y actividades determinadas en el tiempo.

Fobia social

Las personas mayores pueden acabar evitando cualquier tipo de contexto social, que le produce ansiedad, evitando salir de casa, relacionarse con otros, y derivar en serios problemas de aislamiento. Esto tiene como consecuencia una pérdida de contacto y comunicación, y por consiguiente, un creciente índice de soledad y depresión en ancianos.

Agorafobia en ancianos

Si bien por esto se suele entender miedo a los espacios abiertos, en realidad se trata de miedo ante situaciones en las que se dificulte pedir ayuda o escapar. Por ello, se acaba temiendo por ejemplo salir a la calle o encontrarse con grandes multitudes. También suele producir en muchos casos un gran aislamiento en las personas mayores y un gran miedo a salir de casa. Cierran puertas, ventanas, persianas, etc., ante un intento de sentirse protegidos.

Causas posibles de los miedos en la vejez

Una causa importante de la ansiedad en personas mayores suele ser la falta de preparación ante los cambios que la vejez demanda. Comienzan a sentirse sin recursos o sin red social que les pueda apoyar ante una dificultad. También afectan otros factores como cambios bruscos en el estilo de vida, un descenso en el sentimiento de autonomía personal, no sintiéndose dueños de su propia vida, problemas económicos, miedo ante la proximidad de la muerte, deterioro de la salud, aislamiento social, sentimiento de soledad, etc.

Cómo tratar a personas mayores con miedos

Los cuidados más eficaces a la hora de tratar los trastornos de ansiedad de las personas mayores incluyen la psicoterapia, la farmacoterapia y las técnicas de relajación. A través de la terapia se puede ayudar a las personas mayores a mejorar sus habilidades sociales, mejorar en asertividad, a lidiar con el estrés, les enseñarían técnicas de resolución de conflictos, etc.

Sin embargo, esto no significa que no podamos hacer nada en nuestro día a día para ayudarles. Hay diversas estrategias y aspectos que podemos atender para ello:

La realización de ejercicio físico siempre ayuda

Produce serotonina y ayuda a prevenir la aparición de ansiedad en las personas mayores. Lo ideal es no hacerlo justo antes de comer, pero sí una o dos horas antes, lo cual ayudará también a que descansen adecuadamente.

Programar periodos de descanso

Es importante que, además de la estimulación cognitiva y física, las personas mayores puedan disfrutar de momentos de tranquilidad antes de llegar a sentirse agotados. Intercalar intervalos de descanso beneficiará el afrontar el día con más energía y ganas.

Grandes dosis de paciencia

Las personas mayores tardan más tiempo en realizar cualquier actividad, con lo que muchas veces no les da tiempo a realizar todo lo que querrían o podrían hacer. No somos solo nosotros quienes debemos ejercer nuestra paciencia, si no ellos consigo mismos, estableciendo aquellas prioridades de lo que prefieren hacer, dejando aquello menos importante para ellos para el final.

Realizar actividades estimulantes

Poner en práctica ejercicios para la memoria, actividades de ocio de las que disfruten, relaciones sociales con otras personas, como amigos o familiares, etc. eso les hará sentirse satisfechos y con recursos ante otras situaciones más difíciles.

Dietas adecuadas para mayores

No estar bien alimentado o comer demasiado hace que el organismo funcione peor.

Favorecer sentimientos de eficacia

Conseguir un refuerzo en su autonomía y evitar otros como la autoexigencia, así como practicar técnicas de relajación. También pueden ayudar para ello aspectos como la música o una luz agradable.

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