ansiedad en mayores

Cuando nos hacemos cargo de los cuidados de personas mayores, podemos empezar a notar determinados síntomas y conductas que nos llaman la atención, y que tal vez no llegamos a comprender del todo. Tales como conductas agresivas, agitación, negación a realizar alguna tarea sencilla como el aseo o pasear, apatía o depresión, etc. Ante eso, surgen muchas dudas y temores sobre cómo tratar trastornos de conductas en personas mayores.

La aparición de esos trastornos en las personas mayores es lamentablemente más común de lo que desearíamos, y es también muy disruptivo, tanto para las personas mayores como para nosotros mismos.

Veamos a continuación qué podemos hacer para mejorar la calidad de vida de las personas mayores a las que cuidamos, y la nuestra propia, ante este tipo de conductas.

Tipos de trastornos de conductas en mayores

Son muchos y muy variados los tipos de trastornos conductuales en mayores, además del grado en el que se van a mostrar y su incidencia en la actividad diaria. Por eso conviene saber cómo tratarlas y de qué manera vivir con ellas y minimizarlas.

Síntomas de depresión

Es muy común que las personas mayores tengan síntomas de depresión: quejas continuas, sentimientos de tristeza, apatía, agitación, etc.

Ansiedad en mayores

También podemos encontrar síntomas de ansiedad tales como deambulación, conductas repetitivas, excesiva agitación… Aquí también pertenecen las contestaciones alteradas o de mal humor.

Conducta agresiva

Otras conductas, que generalmente causan mayor preocupación en las personas mayores son agresividad, alucinaciones (ver u oír cosas o personas que no se encuentran allí) o delirios (creencias falsas).

No todas las conductas se manifiestan de forma física (golpes, deambulación…), si no que pueden ser verbales (quejas, insultos, etc.), así como no necesariamente tienen que ser agresivas.

Causas de estas conductas en la vejez

Es importante entender que la vida no solo ha dado un giro para nosotros, sino que las propias personas mayores sienten que suceden demasiados cambios que escapan a su control. Tienen la sensación de que ocurren demasiadas cosas al mismo tiempo, y se sienten con menos recursos para afrontar los problemas o adaptarse a las situaciones.

Además, notan que tienen menor poder de decisión, pasando a ser sus hijos, sobrinos, o cuidadores los que organizan su vida en su lugar. También hay que tener en cuenta otros aspectos que pueden influir: pérdida de visión o audición, infecciones, dolores, alteraciones provocadas por fármacos, etc.

Al fin y al cabo, ¿No estamos todos más irritados si sentimos dolor constante por algún motivo? ¿O si no entendemos lo que está pasando? ¿O si sentimos que no nos hacen caso?

Si esas situaciones influyen en nosotros, naturalmente también influirán en las personas mayores, siendo que muchas de ellas tienen mayores problemas para comunicar de una manera clara lo que perciben o sienten.

Medidas y tratamientos

En primer lugar, con las personas mayores con trastornos conductuales es importante consultar de forma periódica al neurólogo o geriatra, informado de lo que está sucediendo. Será él quien determine si es necesario ajustar la dosis del tratamiento que toman, manteniéndola, aumentándola, disminuyéndola o incluso variándolos si considera que alguno de los fármacos no ha resultado apropiado para la persona. Al fin y al cabo, no todas las personas mayores reaccionan igual a todos los fármacos.

En cuanto a las medidas no farmacológicas que pueden ayudar a controlar la conducta de las personas mayores en un momento de dificultad, encontramos varias posibilidades:

  • Distraer la atención de aquellos estímulos que le generen ansiedad.
  • Focalizar su atención, disminuyendo la variedad de estímulos que les está afectando. Es recomendable que tan solo les hable una persona, y trate de atraer su atención a una única cosa.
  • Lenguaje tranquilo, sencillo y claro. Usar frases cortas y repetir el nombre de la persona, siempre con cariño, suele ayudar.
  • Dejar espacio, evitando que se sientan agobiados. Si se sienten alterados, puede convenir alejarnos momentáneamente y tratar de volver al tema si es necesario en otro momento.
  • Evitar confrontar o crear conflicto. No es recomendable justificarnos, ya que favorecemos que se pongan a la defensiva.
  • Favorecer la orientación. Es necesario que sepan la hora que es, dónde están, qué planes hay en el día, etc.
  • Favorecer la autonomía de las personas mayores es de vital importancia. No es lo mismo decir “Vamos a comer”, que “¿Te parece si nos vamos a comer ya?”. Podemos también tratar de darles un par de opciones para que elijan qué ponerse, o qué comer, por ejemplo.
  • Estimulación cognitiva y afectiva, con actividades que mejoren su memoria y favorezcan sus relaciones sociales. Si pueden ser grupales, mejor.
  • Realización de actividad física: estiramientos, andar, ejercicios (pudiendo usarse pedalier, bicicleta, etc. o haciendo actividades como yoga).