Una infección de orina es algo que se puede producir a cualquier edad, aunque es más frecuente en población anciana, ya que con la edad, los mecanismos defensivos frente a las infecciones disminuyen.
Índice
Las mujeres son especialmente proclives a las infecciones de orina, producidas en muchas ocasiones por no producirse el vaciado completo de la vejiga al terminar de orinar, por la presencia de manchas en el perineo o por la disminución de la flora vaginal.
En hombres también se puede producir, generalmente debido a un agrandamiento de la próstata, un estrechamiento de la uretra o cálculos renales.
Además, a estas causas hay que añadir los problemas relacionados con el envejecimiento y las personas mayores: disminución de la ingesta de líquidos o disminución del control de los músculos del tracto urinario, que aumenta la presencia de gérmenes.
Una vez comprendido las posibles causas que suelen provocar una infección de orina, procedamos a ver los tipos de infecciones que nos podemos encontrar.
Hay dos tipos de infecciones del tracto urinario, según la localización de dichas infecciones: infección de orina baja e infección de orina alta.
Saber cómo detectar una infección de orina a tiempo puede ser clave para poder reaccionar a tiempo y evitar que la infección se agrave. Para ello, veamos los principales síntomas de una infección de orina.
Entre los síntomas clásicos y más conocidos de las infecciones del tracto urinario encontramos las dificultades al momento de orinar: orinar con mayor frecuencia de lo normal, molestias, dolor o picor al hacerlo, mal olor o diferente color de la orina, ganas excesivas de orinar sin que después de produzca mucha cantidad de ella, presencia de sangre en la orina, enrojecimiento del glande o la vagina, etc. Esto puede incluso traducirse en un gran dolor en los riñones o un aumento de la fiebre.
Sin embargo, es muy común que en los ancianos estos síntomas queden enmascarados, no pudiéndose producir síntomas como dolor (que quedan ocultos debido a la ingesta de antiinflamatorios de una manera frecuente), o dificultándose en ocasiones la expresión del mismo por parte de la persona.
Por ello, es importante estar atentos a otro síntoma menos conocido, que puede estar indicándonos la presencia de una infección de orina: los cambios en la conducta de la persona mayor.
Teniendo un conocimiento y una comprensión más completa de lo que es una infección de orina y de su gravedad, lo siguiente que debemos hacer es plantearnos cómo evitarlo. Veamos medidas preventivas que facilitarán que la persona mayor pueda evitar tener una infección del tracto urinario:
Cuando sospeches de la existencia de una infección urinaria, lo primero será avisar al médico para que pueda hacer un análisis de orina y comprobarlo.
Si lo confirma, le prescribirá antibióticos para las bacterias, que puede durar entre tres y siete días o hasta llegarse a prolongar de dos a tres semanas.
Habitualmente, en el caso de los hombres tienden a ser más largo, debido a la mayor complejidad anatómica y las complicaciones derivadas de la próstata.
Para los síntomas derivados de la inflamación, como dolor o fiebre, se pueden toman antiinflamatorios, y los dolores se pueden aliviar también con calor, aplicando una bolsa de agua caliente sobre la parte baja de la espalda (la zona de los riñones) o sobre el estómago, aliviando los síntomas de incomodidad.