Qué es el síndrome del impostor y cómo afecta a las personas mayores

Qué es el síndrome del impostor y cómo afecta en la tercera edad

¿Qué es el síndrome del impostor y cómo afecta a las personas mayores? El hecho es que es un término cada vez más conocido, pero no siempre se vincula a la población mayor o jubilada. La sensación de no merecer nuestros logros, de que en cualquier momento nos descubrirán como fraudes, no es exclusiva de los jóvenes o de quienes se inician en el mundo profesional.

Esta experiencia, conocida como el síndrome del impostor, afecta a un espectro mucho más amplio de la población. Los mayores son un grupo demográfico a menudo pasado por alto en las discusiones sobre este fenómeno psicológico.

También es habitual asociar el síndrome del impostor con el entorno académico o laboral. Sin embargo, su impacto se extiende más allá, infiltrándose en las facetas más personales y profundas de nuestras vidas.

Para las personas mayores, este síndrome puede presentarse de formas particulares. Puede afectar por ejemplo a cómo perciben sus logros de toda una vida, su capacidad para aprender cosas nuevas o adaptarse a los cambios. También puede tener influencia en sus relaciones interpersonales. Por ese motivo, es importante explorar este tema, y entender mejor lo que significa, así como la forma de manifestarse en las personas mayores y las consecuencias únicas que tiene en esta etapa de la vida.

Qué es el síndrome del impostor y cómo afecta a las personas mayores

Comprendiendo el síndrome del impostor

El así llamado síndrome del impostor hace referencia la duda de los propios logros y el miedo persistente a ser descubiertos como fraudes. Esto ocurre a pesar de evidencias externas de la propia competencia. Aquellos que sufren de este síndrome creen que son menos inteligentes, capaces, creativos, etc. de lo que otros piensan. Esta discrepancia entre la percepción propia y la realidad conduce a un aumento de sentimientos como la ansiedad o el estrés.

Esto puede ocurrir con personas de cualquier rango de edad, género… Afecta a una amplia gama de personas, desde estudiantes hasta profesionales altamente cualificados y reconocidos en sus campos. Curiosamente, el síndrome del impostor suele ser más prevalente entre individuos excepcionalmente talentosos. Estos individuos atribuyen sus éxitos a la suerte, el momento adecuado, o porque creen que han engañado a los demás haciéndoles pensar que son más inteligentes o capaces de lo que en realidad son.

Una de las principales características del síndrome del impostor es el temor constante al fracaso. Este miedo puede llevar a las personas a evitar tomar riesgos o perseguir nuevas oportunidades, limitando su crecimiento personal, evitando nuevas relaciones sociales, etc. Además, la incapacidad de internalizar los éxitos propios provoca que cualquier logro se sienta no merecido, lo que puede intensificar los sentimientos de fraude y aumentar el miedo a ser eventualmente “descubiertos”.

Afrontar el síndrome del impostor implica reconocer y aceptar los propios éxitos, entender que es normal no saber todo y que cometer errores es natural. Buscar apoyo en amigos, familiares o profesionales también puede ser de gran ayuda. Desarrollar una autoconciencia saludable y estrategias de afrontamiento positivas son pasos clave para superar este síndrome y vivir una vida más plena y auténtica.

Impacto del síndrome del impostor en las personas mayores

Las personas mayores son particularmente susceptibles al síndrome del impostor debido a transiciones significativas en sus vidas, como la jubilación o el cambio en roles familiares y sociales.

Estas etapas pueden provocar reflexiones sobre sus logros y contribuciones. Se generan dudas que afectan a su identidad, sensación de logro o su propia autoestima. Entender cómo suele afectar el síndrome del impostor a las personas mayores nos ayudará a reconocerlo y buscar las estrategias necesarias para afrontarlo:

  • Minimización de logros pasados: Al recordar carreras profesionales o roles familiares, pueden atribuir sus éxitos a circunstancias externas, minimizando su propia competencia y esfuerzo.
  • Dudar al compartir experiencias: En conversaciones con amigos o familiares, pueden sentirse inseguros al ofrecer consejos o compartir vivencias, temiendo que sus aportes no sean valiosos o bien recibidos.
  • Evitar nuevas actividades o hobbies: La reticencia a unirse a grupos de lectura, clases de arte, o actividades comunitarias por miedo al fracaso o al juicio, limitando su enriquecimiento personal y social.
  • Ansiedad ante eventos sociales o familiares: La preocupación por ser evaluados o no estar a la altura en reuniones familiares, eventos comunitarios o incluso citas médicas, puede generar ansiedad y estrés.
  • Reticencia a adoptar el uso de tecnología: Un temor a no poder aprender a usar dispositivos modernos o aplicaciones, lo que puede llevar a un aislamiento mayor al no poder comunicarse eficazmente con familiares o acceder a servicios en línea.
  • Dificultad para aceptar elogios por tareas cotidianas: Incomodidad al recibir reconocimiento por actividades diarias, como cocinar, jardinería o voluntariado, sintiendo que no lo merecen realmente.
  • Inseguridad financiera: Preocupación por no haber manejado adecuadamente sus finanzas a lo largo de la vida, incluso si han logrado una estabilidad económica.

Estrategias de afrontamiento: qué hacer al respecto

En estos casos, es fundamental adoptar estrategias y técnicas de afrontamiento que fomenten la autoaceptación y el reconocimiento de sus logros. Estas estrategias pueden ayudarles a revalorizar sus experiencias y a vivir sus años posteriores con mayor plenitud y confianza en sí mismos. Entre las principales estrategias se incluyen las siguientes:

  • Mantener un diálogo abierto: Fomentar conversaciones honestas con amigos, familiares o compañeros sobre los sentimientos de insuficiencia puede ser liberador. Compartir estas experiencias permite descubrir que muchas otras personas sienten lo mismo, ofreciendo una perspectiva reconfortante
  • Realizar un registro de logros: Mantener un diario o una lista de logros, habilidades y experiencias positivas ayuda a visualizar el valor personal. Revisar regularmente estos registros puede contrarrestar la tendencia a minimizar el propio éxito.
  • Iniciar nuevas actividades: Participar en actividades de aprendizaje, ver videos, asistir a charlas, participar en voluntariados, etc. puede mejorar la autoestima y demostrar que nunca es tarde para adquirir nuevos conocimientos o habilidades.
  • Ajustar las metas de forma realista: Establecer objetivos alcanzables y celebrar los pequeños logros en el camino puede fomentar una sensación de progreso y capacidad.
  • Practicar técnicas de relajación: Técnicas como la meditación o el mindfulness ayudan a centrarse en el presente y a reducir los pensamientos negativos sobre el pasado o el futuro, aliviando la ansiedad asociada al llamado síndrome del impostor.
  • Buscar ayuda profesional: Muchas de estas estrategias por supuesto ayudan mucho. Sin embargo, siempre es necesario consultar a un especialista. Un psicólogo o terapeuta puede proporcionar un espacio seguro para explorar estos sentimientos y desarrollar estrategias personalizadas para superarlos.

Estas estrategias, combinadas con el apoyo de profesionales de la salud mental, pueden ser muy efectivas para ayudar a las personas mayores a superar el síndrome del impostor. Reconocer la necesidad de ayuda y buscarla es un paso importante hacia la recuperación y el bienestar emocional.

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