Se trata de una enfermedad inflamatoria que afecta al pulmón, causando una obstrucción en el flujo de aire que llega a los pulmones.
La EPCO es más común entre personas con hábito de fumar, siendo común entre personas que fuman más d 30 cigarrillos al día. Un 90% de las personas con EPOC son fumadores, y un 40% de las personas mayores de entre 60 y 69 años que fuman altas cantidades de cigarros sufren esta enfermedad. Se sospecha, sin embargo, que puede estar altamente infradiagnosticada.
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Entre las causas más comunes de la EPOC en personas mayores se encuentran las sustancias tóxicas presentes en el tabaco, ya sea por fumar demasiado o por la exposición al humo del tabaco.
Sin embargo, puede haber otros factores que provoquen o faciliten que una persona mayor desarrolle EPOC, como el combustible que se usa para calentar cuando la habitación no está lo suficientemente ventilada, o la contaminación ambiental.
La exposición prolongada a gases y otras sustancias químicas irritantes, así como al polvo, ya sea en la vida diaria o en el lugar de trabajo también es un factor de riesgo, ya que irrita e inflama los pulmones.
Por supuesto, estos factores no afectan por igual a todas las personas, ya que siempre hay un factor genético que influye, provocando que algunos sean más susceptibles de desarrollar la enfermedad que otros.
Si no obstante una persona mayor ha “ayudado a la genética” desarrollando actividades o hábitos poco saludables, aumentamos el riesgo de que esa persona mayor pueda sufrir graves consecuencias.
Entre los síntomas más comunes de la enfermedad se encuentran aquellos que afectan directamente a los pulmones, como la capacidad de respirar, la tos, la producción de mocos y las sibilancias, que son sonidos producidos durante la respiración cuando el aire pasa en los pulmones a través de conductos respiratorios estrechos.
Sin embargo, los síntomas de la EPOC no suelen aparecer hasta que el daño que se ha producido en los pulmones se ha vuelto significativo. Además, como hemos dicho, es una enfermedad progresiva, lo que significa que la EPOC empeora con el tiempo, sobre todo si hay una continuación a la exposición al tabaco.
Sin embargo, hay más síntomas y aspectos en los que esta enfermedad puede afectar a las personas mayores, de una manera tanto directa como indirecta.
En casos extremos se puede llegar a producir hasta cianosis. Ésta se produce cuando la falta de la suficiente oxigenación de la sangre produce en la piel una coloración azulada.
En algunos casos, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica se asocia también a otras enfermedades como el cáncer de pulmón.
Ya comprendido qué síntomas provoca la EPOC, podemos hacernos una idea de la gravedad de la misma. Sin embargo, trataremos de analizar cuáles son las particularidades que esta enfermedad nos obliga a tener en cuenta en la población anciana.
Entre los tratamientos más eficaces está la oxigenoterapia domiciliaria, es decir, la aplicación de oxígeno a la persona en el propio domicilio.
Es imprescindible, no obstante, abandonar los hábitos poco saludables que han provocado o facilitado la aparición de la EPOC, como fumar.
Cuando la enfermedad además está pasando por etapas más agresivas, será necesario que la persona mayor quede hospitalizada, incluso siendo necesario que ingrese en la unidad de cuidados intensivos. De media, esto puede ocurrir hasta dos veces al año.
Hay sin embargo algunas cosas que podemos hacer, ya sea para prevenir la aparición de la EPOC en una persona mayor, o para ralentizar el avance de la enfermedad si ésta ya está presente.