frío en personas mayores

Está demostrado cómo, con el envejecimiento, el cuerpo cambia, pero no solo físicamente, también cambia el metabolismo. Esto repercute en la adaptabilidad a las temperaturas. El sistema de regulación de temperatura corporal se modifica de tal manera que se reduce la resistencia a calor y frío. Es por eso por lo que las personas mayores notan tanto el peso del frío, pero, ¿cómo afecta el frío a estas edades avanzadas?

Como todos los años, con el comienzo de los meses de invierno el frío empieza a aparecer cada vez con mayor fuerza. Esto repercute en el estado de salud de las personas en edad avanzada que son los que más se ven afectados pero estos cambios climáticos.

Por qué afecta tanto el frío a personas mayores

A todos nos afecta en mayor o menor medida la llegada del frío. Pero es al segmento de población integrado en los mayores de 70 años quienes más sufren con estos cambios meteorológicos. ¿Por qué es así? Porque conforme se cumplen años y se llega a una determinada edad adulta, el cuerpo cambia y pierde ciertas características.

En edades avanzadas se produce, entre otras cosas, un adelgazamiento de la piel. Una piel que, además, se vuelve más propensa a sufrir sequedad. Esto conlleva a que se produzca una pérdida en la función de los receptores cutáneos encargados de la regulación de la temperatura.

Este hecho es el incide en la mala adecuación corporal a la temperatura, sobre todo con la llegada de cambios bruscos. Por eso siempre se recomienda mantener una temperatura regulada estándar y poco variable.

Consecuencias del frío en mayores

Las temperaturas invernales provocan que la temperatura media corporal descienda. Y esto también acarrea una serie de problemas y agravamiento de algunas enfermedades para el sector de la población que supera ya los 65 años.

Algunas de estas patologías agravadas por el frío están relacionadas con dolores musculares y óseos, artrosis, reumatismo, problemas cardiovasculares o respiratorios, hipotermia, entre otras posibles patologías. Es por eso por lo que son más vulnerables.

Otras consecuencias a raíz de esta aparición del frío y su agravamiento de ciertos dolores es que estas personas mayores reduzcan su actividad diaria. Algo que es contraproducente ya que reducir la actividad normal y la movilidad puede acarrear otros problemas y no es algo recomendable a estas edades avanzadas.

También, a nivel mental y moral, puede llegar a afectar el invierno con un desarrollo más prolongado de episodios depresivos que es necesario controlar.

Cuidados ante la llegada del frío

Ante esta casuística y problemática es necesario incidir en ciertos cuidados para estas personas mayores en épocas de frío. Para ello, existen ciertas rutinas que conviene mantener y realizar en todos estos períodos.

Regular la temperatura ambiente

Mantener una temperatura agradable, sobre todo en casa donde disponemos del control, es crucial. Tanto con el uso de sistemas de calefacción, así como con mantas y prendas que permitan mantener a cualquier persona mayor en un estado de bienestar.

Aplicar calor en articulaciones

Las articulaciones sufren, y mucho, con el frío. Por eso, aparte de contar con mantas para protegerse es conveniente reactivar el flujo sanguíneo dando masajes y aplicando calor en articulaciones y extremidades.

Evitar cambios bruscos de temperatura

En la medida de lo posible, se recomienda no estar continuamente sufriendo cambios bruscos de temperatura para que el cuerpo no sufra estos extremos. Lo mejor es poder ir de manera paulatina cambiando la temperatura y siempre adecuarse con prendas.

Usar prendas de invierno

Se recomienda a las personas mayores que continúen dando paseos, y para ello, usar prendas de abrigo para protegerse adecuadamente.

Mantener la actividad diaria de ejercicios

Y al hablar de paseos, se recomienda siempre mantener una rutina de ejercicio, bien con estos paseos, acudiendo a parques, o realizando ejercicios en casa. Hay que mantener la movilidad y no caer en el sedentarismo en estas épocas.

Cuidar la alimentación

Otro de los factores a valorar durante todo el año, y también en esta época, es la alimentación. Cuidar la dieta y adecuarla a las necesidades calóricas que supone enfrentarse al frío. Alimentación variada, y caliente.